No al acoso, sí al debate

En estos días en donde la sociedad nos ofrece señales, por momentos contradictorias y otras esperanzadoras, de que colectivamente

No al acoso sí al debateEn estos días en donde la sociedad nos ofrece señales, por momentos contradictorias y otras esperanzadoras, de que colectivamente se asume como necesaria la condena y castigo de cualquier acto de violencia contra las mujeres, en UNIVERSIDAD consideramos oportuno lanzar esta nueva sección llamada I&D: Ideas y Debates, desde donde nos proponemos abordar periódicamente los grandes temas nacionales y el debate en profundidad y con pluralidad de las ideas.

En el lanzamiento de esta nueva sección I&D abordamos el tema del acoso callejero, una de las más tradicionales, solapadas y hasta ahora toleradas, formas de violencia en contra de las mujeres.

El acoso callejero es una violenta cultura ancestral que abarca desde el piropo hasta el chistido (tipo llamado de perro), pasando por el insulto, las frases soeces, la mirada lasciva, el exhibicionismo, hasta aterrizar en los tocamientos indeseados e inconsultos, los golpes y la violación.

Tres ataques (de los miles que ocurren cada día), que se hicieron públicos en estas últimas semanas, sensibilizaron a la opinión pública sobre el nivel de violencia que encierra el acoso sexual callejero a las mujeres y para abordar este complejo problema UNIVERSIDAD convocó a un equipo de lujo que reflexiona con nosotros sobre distintas ópticas del tema.

Gabriela Arguedas, profesora asociada de la Escuela de Filosofía en problemas de ética médica, escritora e investigadora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) de la UCR, analiza el acoso desde uso del espacio público.

“Caminar la ciudad” es un texto en donde Arguedas se plantea discutir sobre el poder, el control y las formas de habitar la calle.

Diego Delfino, periodista, escritor y fundador del sitio web 89decibeles.com, nos propone “Una deuda histórica”, un texto en donde reflexiona sobre el miedo.

El de las mujeres que son atacadas en las calles y el miedo social a la confrontación y a la represalia.

Desde el gobierno, la presidenta ejecutiva del Inamu, Alejandra Mora, denuncia el acoso sexual callejero como una práctica cultural de diferentes formas de violencia que tienen como denominador común ejercer el control sobre las mujeres.

Y finalmente, la Defensora de los Habitantes, Montserrat Solano, ilustra la magnitud y gravedad del problema ofreciéndonos ideas y cifras que revelan que, aunque el acoso lo sufren mujeres de todas las edades, las víctimas más frecuentes de esta forma de violencia son las niñas y jóvenes de entre 10 y 25 años.

Debatir ideas, aportar soluciones, investigar datos y hechos, proponer caminos, condenar injusticias, reflexionar sobre lo que somos, lo que fuimos y lo que nos pasa, será el objetivo de esta nueva sección de UNIVERSIDAD. ¡Que la disfruten!

[delipress_optin id="134623"]

0 comments

Otros Artículos

Un denominador común del problema del acoso sexual es el miedo. Colóquele usted el adjetivo que prefiera: laboral, académico, callejero.

El acoso callejero es violencia perpetrada principalmente en contra de las mujeres y las niñas. Desde temprana edad ellas comienzan a ser víctimas
Semanario Universidad