Pollos al vapor en la UCR – Sede de Guanacaste

Imagine estar en su oficina, a 32 °C, por una hora. Usted suda copiosamente. Debe atender a sus estudiantes en esas condiciones. Debe revisar

Imagine estar en su oficina, a 32 °C, por una hora. Usted suda copiosamente. Debe atender a sus estudiantes en esas condiciones. Debe revisar documentos, enviar correos electrónicos, y usted sigue sudando. Por más que abra las ventanas, no hay viento. Si tiene la suerte de haber comprado un ventilador, el único efecto que logra al encenderlo es que el aire caliente y húmedo circule en su oficina, pero la temperatura no baja.

Luego de dos horas bajo estas condiciones, usted sólo desea salir corriendo de allí, al patio, al jardín, debajo de un árbol, o a su casa, o al hotel donde alquila una habitación.  Los compañeros de trabajo comparten este sentimiento de incomodidad, insatisfacción.  Algunos dicen que el calor no los deja pensar. Otros dicen que no aguantan más.

Ahora imagine que esto se repite por una hora más. Por ocho horas en total. Por todos los días de la semana. Por varias semanas.

Esta es la situación que estamos viviendo las y los docentes y administrativos de la Sede de Guanacaste de la Universidad de Costa Rica, desde la primera semana de junio del 2014.  Ese día algo colapsó en el sistema eléctrico de la sede, lo que ha imposibilitado el uso de todo tipo de aire acondicionado. En realidad, todos los años dicho sistema eléctrico colapsa; en el 2013 el daño se mantuvo por una semana en todas las aulas de la sede, por lo que hubo que dar clases en un “baño sauna”.

Una ventaja de esta situación es que las reuniones de profesores son muy ágiles, pues nadie aguanta más de 30 minutos en una oficina convertida en una “olla de cocimiento al vapor”.  Luego de este tiempo, nadie piensa ya más, no se sabe qué está diciendo el otro, sólo se quiere salir de allí lo más rápido posible.  Por cierto, esto ha sido un buen pretexto en estos días para salir al comedor, para “ver los partidos del Mundial”.

En este año, ya llevamos varias semanas en estas condiciones, y no se sabe cuándo se logrará reparar el daño. Lo que sí es cierto es que los docentes y administrativos de esta sede estamos trabajando en un ambiente tan estresante, que ameritaría un estudio de parte de algún psicólogo o médico. Esto sería un interesante proyecto sobre “Efecto del calentamiento global sobre la productividad intelectual y laboral del personal docente y administrativo de la UCR”. Los investigadores interesados deben llamar a la Sede de Guanacaste para inscribir este proyecto, al menos mientras quienes trabajamos allí sigamos aguantando estas condiciones laborales, y no nos decidamos a protestar, realizar un paro de labores o una huelga.

Por cierto, una pregunta sugerente: ¿Qué pasaría si esta misma situación sucediera en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio? Les dejo a ustedes la respuesta.

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