Archivan exploración petrolera

Tras un largo enfrentamiento entre la empresa petrolera MKJ Xploration Inc., subsidiaria de la transnacional Harken Inc, y las organizaciones ambientales, la SETENA ordenó

Tras un largo enfrentamiento entre la empresa petrolera MKJ Xploration Inc., subsidiaria de la transnacional Harken Inc, y las organizaciones ambientales, la SETENA ordenó archivar la solicitud de exploración petrolera que la empresa pretendía hacer en el Caribe.

En un fallo considerado histórico por los grupos ambientalistas, la Secretaría Técnica Ambiental (SETENA), emitió el pasado 28 de febrero una resolución según la cual la exploración petrolera «no es viable ambientalmente».

Aunque la empresa podría apelar la medida, al cierre de edición (martes 5) no había realizado ninguna gestión ante la Secretaría.

Tampoco han querido referirse a los alcances de la decisión oficial pese a que en reiteradas ocasiones dijeron que esperarían el fallo de SETENA para pronunciarse sobre el futuro de la empresa en el país.

La resolución hace un recuento de los hechos más relevantes desde el 25 de setiembre de 1998, cuando se presentó ante la SETENA la descripción del Proyecto de Prospección Marina de Hidrocarburos, hasta el 28 de febrero del 2002, cuando se rechazó el estudio de impacto ambiental del «Proyecto Perforación de pozo exploratorio petrolero (FASE 2)».

En 55 considerandos, se explican aspectos legales y generales, se señalan los posibles impactos sobre flora y fauna marina, las repercusiones sociales y un sinnúmero de vicios, errores, omisiones y carencias del estudio de impacto ambiental, presentado por la empresa.

Integrantes de Acción de Lucha Antipetrolera (ADELA) dijeron que «nunca hubo dudas de la inviabilidad ambiental del proyecto; teníamos temor de que la presión política y económica fuera más importante a la hora de emitir esta resolución. Se ha actuado con la mayor rigurosidad científica y poniendo en primer lugar a la población de Costa Rica y a su ambiente».

Por su lado, Mauricio Alvarez, de la organización ambientalista Oilwatch Costa Rica, aseguró que «se demostró que el país puede encaminarse a un futuro ecológico y sostenible». Aclaró que «vigilarán cualquier otro intento de ese poder económico tan fuerte que representan las petroleras en el mundo».

Según el pronunciamiento de SETENA, la resolución emitida por esa dependencia estatal el 24 de marzo de 1999, solo aprobaba el estudio de impacto ambiental y su Anexo del Proyecto Estudio Geofísico de Reflexión Sísmica Marina.

Sin embargo, el estudio adolecía de referencias al impacto en la vida humana que el proyecto podía causar y por lo tanto no es integral, tal como lo indica la Ley de Biodiversidad.

Además por suscripción de convenios internacionales para prevenir la contaminación de los mares y proteger los humedales, la exploración petrolera, de permitirse en el país, debe hacerse con pleno respeto a disposiciones ambientales que los proyectos no contemplan.

Según la Secretaría, la «actividad petrolera presenta gran incertidumbre por el riesgo ambiental, ya que se ubica a poca distancia de la costa de la Provincia de Limón, poniendo en un potencial peligro la integridad de la flora y fauna de la costa, representando una posible amenaza a la consolidación del Corredor Biológico Mesoamericano».

Lo anterior contrasta con la imagen de Costa Rica como líder en el tema de la conservación de los recursos naturales. Además, la información aportada por los consultores ambientales y por la empresa, no permiten intuir la posibilidad de que se hayan considerado todas las variables ambientales, por lo que el proyecto se podría ver comprometido en su viabilidad desde el punto de vista de los contenidos y calidad del estudio de impacto ambiental y su anexo.

Setena indica que el estudio de la empresa es «omiso en la inclusión de información sobre la composición exacta de los lodos… y no define el sitio donde esos lodos deben ser colocados».

Tampoco queda claro las cantidades y tipos de aguas residuales y de desechos domésticos que serán producidos por el proyecto y omite los impactos sociales, económicos y ambientales del proyecto, incluyendo las comunidades a lo largo del Caribe Centro y Caribe Sur, en especial sitios de fragilidad ecológica como el arrecife de Cahuita y el sitio Gandoca – Manzanillo.

Además, el estudio muestra datos contradictorios en cuanto a la necesidad de contratación de personal especializado y misceláneo, agrega el documento.

PELIGROSOS IMPACTOS

Para SETENA debió hacerse un reconocimiento completo de los ecosistemas que podrían verse afectados con la exploración y explotación petroleras en la zona, especialmente por la existencia de dos Parques Nacionales a lo largo de la costa (Tortuguero y Cahuita), dos Refugios de Vida Silvestre (Barra del Colorado y Gandoca – Manzanillo) y otras áreas protegidas como la Reserva Natural Pacuare y el Humedal de Limoncito.

«Las actividades de la plataforma de exploración podrían ocasionar derrames o descargas accidentales de menor o mayor tamaño. Esto afectará al plancton, base de cualquier red alimenticia en los ecosistemas marinos. En general, algunos de los efectos del petróleo no son letales, pero por una serie de reacciones en cadena, y debido al paso de un nivel a otro en la red, resultan más importantes a largo plazo que la mortalidad inicial», agrega el documento.

También indica que el proyecto podría afectar negativamente a los arrecifes coralinos de la costa y a las larvas de coral.

Además, los compromisos ambientales relacionados con la protección y prevención de vertidos cercanos a arrecifes fueron prácticamente inexistentes, donde incluso no se ha demostrado con mapas los alcances de un posible derrame sobre los arrecifes de Isla Uvita.

Sólo en los arrecifes de Manzanillo, de las 472 especies inventariadas, más de 200 son nuevos registros para Costa Rica, prosigue el documento.

De seguir el ritmo de crecimiento en el número de especies inventariadas, se podría llegar en pocos años a las 800, esto significa más del 10% de la fauna de moluscos marinos existente en ambas costas de América y de Norte a Sur.

Como si fuera poco, el proyecto podría afectar a las tortugas marinas, lo cual podría implicar impactos negativos sobre el turismo, y por tanto, también impactos económicos y sociales negativos.

En cuanto a los impactos sociales, SETENA indica que la empresa no evaluó las implicaciones económicas en las actividades pesqueras (camarón, peces, y langosta, por ejemplo) ni turísticas.

Tampoco se han determinado medidas de compensación o de restauración ambiental. Para cumplir con estas medidas, primero se debió iniciar un plan de control ambiental permanente, donde se pudiese establecer el antes, durante y después de la ejecución de la actividad.

Según la Secretaría, los estudios más recientes en el ámbito mundial indican que los riesgos de derrames y los efectos de la exploración petrolera sobre el ambiente y el turismo, han sido las principales razones por las cuales se han declarado moratorias de exploración petrolera en varios estados costeros de Estados Unidos.

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