Cantón de Talamanca está cansado de “llevar palo”

Tener una parcela sembrada de plátanos que serían la fuente de ingresos para su familia y en pocas horas verla arrasada por la furia

Con una serie de promesas, el Gobierno aplacó el pasado 26 de marzo el malestar de los habitantes del cantón de Talamanca.

Tener una parcela sembrada de plátanos que serían la fuente de ingresos para su familia y en pocas horas verla arrasada por la furia del río Sixaola, es mucho castigo para un pequeño agricultor, y si a esto se le suma que ahora gran parte de su finca quedó en territorio de Panamá, la situación es realmente angustiante.

Quizás este caso parezca una novela, pero no es así, forma parte de la triste realidad que enfrenta Walter Espinoza Trejos, uno de los tantos habitantes del cantón de Talamanca que está cansado de “llevar palo” no solo por los embates de la naturaleza, sino también por el abandono en que tienen las entidades gubernamentales esta región fronteriza.

Este agricultor vecino de Paraíso –ubicado entre Bribri (cabecera del cantón de Talamanca) y Sixaola (contigua a la frontera entre Costa Rica y Panamá), es una de las muchas personas que se vieron afectadas por las inundaciones del río Sixaola en noviembre pasado, el cual sirve de límite entre ambos países en esta parte de la provincia de Limón.

Al igual que Espinoza, sus cuatro hijos y su esposa, gran parte de las familias talamanqueñas viven del cultivo de plátano, en unas tierras que tienen como bendición la fertilidad que proporcionan los sedimentos que dejan los desbordamientos del río.

Sin embargo, esas inundaciones también se convierten en una maldición, al arrasar plantaciones, viviendas, animales y hasta personas.

Numerosas familias quedaron de esta manera en una situación socioeconómica asfixiante. Los lugareños sienten que las instituciones estatales y la municipalidad no les dan apoyo suficiente para enfrentar la crisis.

La precaria situación en que está Espinoza Trejos se repite en otras familias, según lo hicieron ver algunas de estas personas a UNIVERSIDAD, durante una gira por la región el pasado 24 y 25 de marzo.

El lunes 23, grupos de vecinos organizados por la Municipalidad realizaron bloqueos en varios puntos de cantón, con el fin de reclamarle al Gobierno ayuda en distintos campos y exigieron la presencia de sus jerarcas, con propuestas concretas de asistencia.

Algunas personas dijeron a este Semanario que no se sumaron a los bloqueos, al considerar que la dirigencia municipal organizó las manifestaciones con propósitos electorales, en vista de que el alcalde –Rugeli Morales- aspira a reelegirse.

Se intentó conocer la opinión de Morales respecto de este y otros asuntos, pero en varias ocasiones en su despacho aseguraron que estaba en reuniones y tampoco devolvió las llamadas.

Por su parte, el presidente del Concejo Municipal –George Brown- informó el viernes 27, que las negociaciones llevadas a cabo el día anterior con autoridades del Gobierno tuvieron un resultado positivo y estas se comprometieron a destinar ¢6.000 millones para obras que eviten el desborde del río.

DAÑOS A VIVIENDAS Y CULTIVOS

Este caudaloso río durante la época lluviosa genera inundaciones que penetran hasta  más de dos kilómetros de su rivera e incluso llegan a la carretera que enlaza Bribri con la población fronteriza de Sixaola. A su paso, las aguas dañan infraestructura como viviendas, acueductos y carreteras, al igual que los cultivos.

Esto último fue lo que le pasó a Walter Espinoza Trejos, agricultor que se ha dedicado a plantar plátanos que son exportados por medio de la cooperativa COOPERÍO.

“Desde la llena de noviembre lo que nos han dado son tres `diarios´ de comida y después de eso nada que ver con la ayuda”, lamentó el vecino de Paraíso, quien dejó de percibir unos ¢15 millones por el plátano perdido.

“A pesar de eso, nosotros no nos quedamos parados y ya tengo sembrado frijoles, arroz, maíz, ayote, sandía. El problema es que al Gobierno no le interesamos, como siempre. Ellos están ahí sentados, los diputados, el presidente y todo el mundo, ganando un montón de plata, y a nosotros los campesinos nada que ver”, agregó.

Según narró Espinoza, otros agricultores que conoce también perdieron tierras (unas 40 hectáreas) de las cuales tenían escrituras, al quedar del lado panameño luego de los cambios de cauce que tuvo el río Sixaola. En otros sectores fue al revés, ya que porciones de territorio de Panamá quedaron del lado tico (unas 200 hectáreas).
 
Detalló que perdió con las inundaciones unas 15.000 matas de plátano sembradas en unas 7 hectáreas, de las 10 y media que tiene junto a dicho río.

Parecida situación vivió Wilberth Gómez, miembro de la Asociación de Pequeños Productores Agrícolas de Paraíso-Talamanca, quien a finales del año pasado tenía 7 hectáreas de plátano que fueron arrasadas por el Sixaola y unas 7.000 plantas de pipas.

Gómez hizo ver que están buscando la manera de comercializar sus productos sin intermediarios, con el fin de mejorar sus ingresos.

El plátano lo ha vendido tradicionalmente a las transnacionales como Dole, Del Monte, Chiquita, y cuando se dio la mejor época para este cultivo (1997-2000), se exportaban unos 27 furgones por semana con plátanos, sumado al que comercializaban para consumo nacional, puntualizó.

Con pesar, este agricultor dijo que tiene 20 años de trabajar en “lo propio” y ante la situación económica tan crítica que viven los campesinos de la región, expresó que “no estoy preparado mentalmente para ir a buscar un trabajo”, por lo que hace todo lo posible para mantenerse independiente.

Gómez tiene esposa y seis hijos con edades que oscilan entre 3 y 18 años. “Es una familia grande. Hay un asunto social que resolver y no se está haciendo, y aquí por todos lados es lo mismo”, acotó.

El talamanqueño reprochó que algunas ayudas –como las que da el IDA- están condicionadas a que las campesinos tengan escrituras de sus tierras y muchos de ellos no las tienen, por lo que entonces no pueden recibirlas.

Él también tuvo que diversificar su producción tras las llenas del río, con cultivos de rápido desarrollo, mientras trata de recuperar el platanar.

Por su parte, Espinoza recordó que desde el terremoto de Limón en 1991 el nivel del cauce subió y se volvió más frecuente su desbordamiento. Por eso, clamó para que el Gobierno ejecute obras que lo impidan.
De igual manera, pidió ayuda estatal para que los agricultores puedan rehabilitar las plantaciones de plátano, y reconoció la asistencia que les ha dado el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) con semillas de frijol, maíz y arroz.

El campesino se quejó del mal estado de las vías terrestres y por la falta de mantenimiento por parte de la municipalidad y del Gobierno, lo cual hace que deban trasladar sus cosechas o semillas al hombro o a caballo. Mucho del lastre de las carreteras se lavó y los drenajes están deteriorados, por motivo de las inundaciones.
Se mostró esperanzado en que pronto les llegue un subsidio por unos ¢100.000 mensuales que les daría el Ministerio de Trabajo, con lo que “por lo menos una se la juega para pagar comida, la luz y el agua”.

Por la “psicosis” de que el Sixaola arrase de nuevo sus tierras, el campesino por el momento no piensa sembrar plátano, cuyo cultivo lleva casi un año y es más caro (¢1 millón por hectárea), aunque tenga un mercado asegurado. En su lugar, está abocado a cultivar productos de rápido crecimiento, como maíz, yuca, arroz, frijol, que además le sirven para la subsistencia de su familia.

En cuanto a apoyo de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), Espinoza comentó que este organismo nada más tiene presencia en los primeros ocho días cuando se produce algún impacto en la comunidad, pero después se desaparece.

Lamentó que en ese cantón –igual que en la provincia de Limón-, con frecuencia tengan que recurrir a bloqueos e incluso la violencia, para lograr que el Estado les atienda sus necesidades. “Si nos dieran los impuestos que Talamanca y Limón producen, no pasarían tantas cosas; pero, el Gobierno siempre nos da migajas”.

Desde el terremoto de 1991, aseguró que entre Bribri y Sixaola solo se asignaron 10 bonos de vivienda, y con las inundaciones se hace necesario reubicar a algunas personas, así como a la clínica en esta última localidad, dado que cada vez que hay inundaciones sufre daños multimillonarios. “Por qué no la hacen de alto o la ponen en un lugar seguro? Esa es plata de nosotros”, criticó.

Otro lugareño inconforme con las entidades estatales es Roberto García Abarca, integrante de la agrupación “Talamanca por la Vida y la Tierra” y vecino de San Rafael Dos, ubicado en un camino que comunica Paraíso con Punta Uva.

Fustigó a la Municipalidad, al Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI) y a la Comisión Nacional de Emergencias, porque hasta esa fecha no habían hecho nada por reparar el camino de unos 10 kilómetros de largo, deteriorado por el temporal de noviembre pasado y con dos puentes caídos, aun cuando entre la población se ha recogido dinero para ello.

Las gestiones ante el municipio para arreglar esta calle –utilizada por unas 70 familias y personas que viajan a trabajar en la parte costera- han sido infructuosas, denunció García Abarca.

Por otro lado, instó a mejorar la vigilancia policial en la zona -dado que por esos territorios se mueven traficantes de drogas y ladrones- y alcanzar la potabilidad del agua del acueducto.

García es una de las personas que no participó en los bloqueos del lunes 23 organizados por la Municipalidad, al estimar que el alcalde busca reelegirse mediante estas acciones. El presupuesto de esta entidad para el 2009 es de ¢1.086 millones.

LLEGAN OFRECIMIENTOS

Por otro lado, debido al malestar de los habitantes de este deprimido cantón y de sus protestas del lunes 23, el jueves 26 hubo razones para alegrarse, según informó a este Semanario el presidente del Concejo Municipal, George Brown.

En una reunión realizada en Bribri con representantes del Gobierno que fueron encabezados por el ministro de Coordinación Institucional –Marco Vargas- y con la participación de más de 500 personas, “prácticamente dejamos solucionadas algunas cosas”, anunció Brown.

“El pueblo salió satisfecho, porque nos trajeron un montón de cosas que ni esperábamos, y tan es así, que ya casi está el ejecútese del dragado del río Sixaola, que era lo que más se peleaba; y se le dio ¢6.000 millones para arrancar con el dragado”, destacó el dirigente del municipio.

A lo anterior agregó el ofrecimiento del CONAVI y del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) de una brigada para arreglo de carreteras, con 15 vagonetas, dos “back hoe”, dos niveladoras, dos dragas, un “pick up”, que se combinará con la maquinaria municipal disponible.

El munícipe tiene la convicción de que los ofrecimientos no se convertirán en simples promesas, ya que los fondos existen y lo que hay que buscar son los mecanismos para hacer los desembolsos, así como darle seguimiento a las obras mediante una comisión, tal y como se hizo en Cinchona.

De acuerdo con un comunicado de la Casa Presidencial sobre la reunión en Bribri, participaron en ella los viceministros del MOPT, Pedro Castro; de Agricultura y Ganadería, Román Solera; y de Trabajo, Álvaro González.

Otros asistentes a la cita fueron el presidente ejecutivo de la Junta de Administración Portuaria y Desarrollo de la Vertiente Atlántica (JAPDEVA), Francisco Jiménez; la gerente del IDA, Annie Saborío; el director del CONAVI, Alejandro Molina; el director ejecutivo de la CNE, Gilbert Jiménez; y el coordinador del Consejo Regional para el Desarrollo de la Provincia de Limón (COREDES-PROLI), Roberto Sawyers.

Respecto de los ¢6.000 millones destinados al Sixaola, estos se tomarán de un préstamo para emergencias del Banco Mundial. “El Sistema Nacional de Riego y Avenamiento (SENARA) cuenta ya con los estudios que permitirán construir todo un sistema de drenaje para evitar la destrucción futura de los caminos de la zona por las inundaciones, por un monto de ¢500 millones”.

También la CNE firmó la orden de inicio del proyecto de reconstrucción de la ruta 36  Bribri-Sixaola, con una inversión de más de ¢1.524 millones; y se invertirán ¢50 millones para la reconstrucción de caminos vecinales.
Mientras tanto, el IDA entregó un cheque por ¢3 millones -que se suma a otro por ¢5 millones entregado anteriormente- a la Municipalidad para financiar combustible que se usará en la habilitación de caminos dañados en asentamientos campesinos.

Además, a partir del 2 de abril se brindará a 142 agricultores apoyo financiero no retornable,  por ¢97.500 mensuales durante tres meses, para reactivar áreas de cultivo de plátano. Entretanto, el Ministerio de Trabajo brindará un subsidio de ¢97.500 a otros 261 productores afectados por las inundaciones, durante tres meses.
El plan de reactivación agropecuaria -por un monto total de ¢1.483 millones- comprende ¢477 millones para reactivación productiva, ¢250 millones en asistencia
técnica, ¢508 millones en infraestructura productiva y ¢116.2 millones en asistencia
social, entre otros rubros.

Con estos ofrecimientos, la “caldera” social que es el cantón de Talamanca ha bajado de temperatura y solo falta esperar a que se pase de las palabras a los hechos, como esperan sus pobladores.


Puerto Viejo reclama más atención

Aunque solo su rica cultura caribeña atrae por sí sola a turistas locales y extranjero, las fuerzas organizadas de Puerto Viejo están empeñadas en solucionar problemas que arrastran desde hace muchos años y que afean esa comunidad.
Así lo hicieron ver a este Semanario miembros de diversas agrupaciones, que luchan de manera conjunta –mediante el Comité Unido Talamanca y el Caribe- por acabar con viejos problemas, como los desechos sólidos, el abastecimiento de agua potable, las calles y las aguas negras.
Entre los integrantes de este grupo están Eduardo Montes, Maritza Medrano, Luis Videla, Sophie Andrieux, quienes explicaron que el Comité nació en el 2007, para luchar contra la marina que buscaban instalar en el sitio.
El comité se quejó porque desde noviembre pasado pidieron una serie de datos a la Municipalidad de Talamanca, pero hasta la fecha no habían recibido respuesta.
La solicitud incluye datos sobre los fondos donados por el CONAVI , el gobierno de China y JAPDEVA, así como el presupuesto para el 2009 y los dineros destinados a obras del Caribe Sur.
Otros tienen que ver con las acciones legales contra la empresa que dejó a medio hacer la carretera que lleva de Hone Creek a Puerto Viejo; la construcción de un colegio en el lugar; las sumas que se recaudan en impuestos y se reinvierten en el desarrollo de esa comunidad; y la construcción de una planta de tratamiento de aguas negras.
El presidente del Concejo de la Municipalidad de Talamanca, George Brown, alegó que ya éste había atendido las consultas de los dirigentes de Puerto Viejo, durante una comparencia a una sesión municipal en febrero pasado.
Brown explicó que hay un proyecto de $3.5 millones para entubar las aguas negras en ese lugar y este ya fue aprobado por Acueductos y Alcantarillado. “La asociación tiene que moverse y hacer su trabajo, y no dejar que la municipalidad haga todo”, agregó.
Respecto del acueducto, aseguró que en los próximos días deberá ser inaugurado; su funcionamiento estaba previsto para diciembre pasado. Sobre la basura, dijo no saber de qué se quejan, pues el municipio hace una recolección periódica.
En cuanto al reclamo de los impuestos, detalló que ese cantón tiene un 88% de su territorio bajo protección natural, por lo que el otro 12% es el que los paga, sumado a que la Contraloría General de la República los obliga a invertirlos mayoritariamente en las partes más vulnerables, que es la Alta Talamanca.
Acerca de la carretera de entrada a Puerto Viejo, el acta municipal de la citada sesión da cuenta de que el caso está en los tribunales de justicia y la Contraloría aplicó sanciones económicas al Alcalde y a varios regidores por este caso, aunque ellos apelaron.


UCR presente en Talamanca

La promoción de la agricultura orgánica (sin agroquímicos) es uno de los objetivos del programa Kioscos Ambientales, que desarrolla desde el año pasado la Universidad de Costa Rica (UCR) en el empobrecido cantón de Talamanca.
El objetivo de este programa es “fortalecer las capacidades organizativas y la incidencia político institucional de  actores comunitarios, mediante la asesoría en materia técnica y legal, la realización de giras informativas y el desarrollo de procesos socioeducativos”.
Para el cantón, el proyecto está enfocado a fortalecer opciones productivas y ambientales, en donde la agricultura orgánica se convierta en medio y vehículo, que permita articular aspectos políticos, económicos y socioculturales, que a su vez den un marco coherente de sostenibilidad al proceso.
Los beneficiarios directos de este proyecto coordinado por Julián Llaguno, son por el momento 28 productores organizados de Paraíso –cerca de Sixola-, entre los cuales está Wilberth Gómez, un agricultor que dijo a este Semanario que empezó a poner en práctica métodos de cultivo que no emplean agroquímicos y que buscan reducir su aplicación gradualmente.
Otro proyecto que Kioscos Ambientales ejecuta en varias comunidades indígenas, se denomina “Acompañamiento a la iniciativa Talamanca por la Vida y por la Tierra”, en el que participan unas 28 personas que son líderes comunitarios y es coordinado por Moisés Salgado.
El interés por trabajar con la agrupación se origina en las múltiples amenazas socioambientales que enfrenta este cantón, en materia de exploración y explotación minera, proyectos hidroeléctricos, tala ilegal de bosque.
Para poder hacerle frente, el proyecto promueve un proceso pedagógico, orientado a potenciar las capacidades locales y plantear alternativas comunitarias propias.
Este periodista participó en una reunión que tuvieron miembros del Comité Unidos por Talamanca y el Caribe con el director del Área Rectora de Salud de Talamanca del Ministerio de Salud –Pierre Obed Mainsou-, a quien le expusieron preocupaciones como las aguas negras, la basura, el acueducto y la pérdida de la Bandera Azul en la playa.
Las partes se pusieron de acuerdo para trabajar de forma mancomunada, para lo cual desarrollarán campañas de información, de inspecciones y de aplicación de órdenes sanitarias para quienes incumplan la normativa.


 

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