Inflación baja: ¿por cuánto tiempo?

Tasas de interés bajas en EE.UU, el precio del petróleo, el tipo de cambio y salarios reales deprimidos influyen en el fenómeno.

La inflación, definida como el aumento sostenido del nivel general de precios, cayó drásticamente desde enero del 2015 y se mantiene casi nula: pasó de 5,13% en diciembre del año pasado, a 0,08% al finalizar el mes de junio anterior.

Esto se debe, en parte, al manejo que hace el Banco Central de Costa Rica (BCCR), pero Roxana Morales, Luis Paulino Vargas, Ronulfo Jiménez y Juan Diego Trejos, economistas, consideran que también hay otros factores operando.

UNIVERSIDAD quiso conocer sus criterios sobre el estado actual de la economía, a la luz de una baja inflación que, sin embargo, no alegra los corazones.

Para Jiménez, las casi nulas tasas de interés fijadas por la Reserva Federal de EE.UU. (FED) para encarar la crisis financiera mundial, permiten que haya “dólares baratos y abundantes para financiar el déficit externo y el déficit fiscal sin que se manifieste en inflación”.

A esto, Trejos agregó dos elementos: “La reducción del precio del petróleo y la baja y estabilización del tipo de cambio”. Sin embargo, los precios del crudo ya comenzaron a subir, por lo que “las presiones inflacionarias se reanimarán”, predijo Vargas.

Por otro lado, Jiménez remarcó que la abundancia de dólares baratos “también ha mantenido estable el tipo de cambio, con lo cual se establece un elemento importante de «anclaje» de la estabilidad de los precios”. Pero, el hecho de que el BCCR impide que el precio del colón fluctúe con respecto al del dólar, mantiene sobrevaluada la moneda nacional, y esto afecta a las actividades de exportación y el turismo.

A lo anterior, Vargas añade que, en la baja inflación, también actúan “los altos niveles de desempleo, subempleo, precarización e informalidad laboral, que deprimen el nivel real de los salarios, y contribuyen así a bajar la inflación”.

No obstante, Trejos no descarta una relación inversa: “En principio y si se acepta la existencia de la curva de Phillips (la propuesta de que una baja inflación genera mayor desempleo, la muy baja inflación se asocia con alto desempleo y poca creación de empleo”.

¿Deflación en el camino?

A pesar de lo anterior, ninguna de las personas consultadas ve en el horizonte una deflación (baja generalizada y prolongada hasta por seis meses del nivel de precios).

Vargas considera que “en Costa Rica todavía prevalece una cierta psicología inflacionaria, que propicia cierta presión ascendente sobre precios y salarios. En todo caso, debería vigilarse con cuidado la tendencia de los precios y tomar medidas que prevengan el riesgo de la deflación. Pero, ello obligaría a que el Banco Central ceda un poco en su dogmatismo y cerrada ortodoxia”.

En un sentido similar, Morales advirtió que de darse “sería perjudicial para la economía, ya que se podrían postergar las decisiones de consumo o inversión, a la espera de más bajos precios; esto provocaría un menor ritmo de crecimiento económico y por lo tanto menos empleo, menos ingresos y más problemas sociales en el país”. Agregó que una deflación en los socios comerciales del país “también debería preocuparnos, ya que la demanda de nuestras exportaciones, incluido el turismo, se vería afectada y con ello la economía en su conjunto. En Europa y Estados Unidos se están presentando bajos niveles de inflación, incluso con algunos meses de caída en los precios”, acotó.

Sin embargo, todos concordaron en que los precios de los combustibles ya están al alza y esto presionará también una subida de la inflación. Además, en ese panorama debe incluirse el anuncio realizado al cierre de esta edición por la presidenta de la FED, Janet Yellen, de que podrían subir las tasas de interés a final de año, debido a que el desempeño de la economía estadounidense continúa mejorando.

Tiempo difícil

¿Al ser la inflación casi nula, es un buen momento para aumentar los salarios reales más deprimidos del sector privado y así contribuir a reactivar la economía?

Para Vargas, ahora no se dan las condiciones. “Hay que admitir que muchas empresas costarricenses no podrían soportarlo en este momento. La planta empresarial costarricense enfrenta una situación de debilitada competitividad, en buena medida a causa de la sobrevaloración del colón, lo que hace aún más difícil lograr mejorías de salarios. Y la deteriorada situación del empleo debilita aun más la de por sí disminuida capacidad negociadora de los sectores laborales”.

Trejos y Jiménez tampoco consideran que sea un buen tiempo. “Por el alto desempleo y poco crecimiento, no parece un ambiente propicio para aumentar salarios reales. Ello es posible si hay un fuerte crecimiento apoyado por aumentos en la productividad del trabajo, lo cual no parece ser el caso. Como el tipo de cambio se encuentra estancado, un incremento en los salarios reales solo aumenta costos al sector exportador y turístico, quienes no tienen posibilidades de mejorar los ingresos”, comentó el primero.

Por su parte, Morales recordó que el 45% de las personas ocupadas están en la informalidad, “por lo que difícilmente podría garantizarse un ajuste positivo a los ingresos de este grupo. El problema radica en el no ajuste a los salarios −ya que están por encima del mínimo−, la informalidad y el incumplimiento en el pago de los salarios mínimos”.

Menú para reactivar

¿Entonces, qué hacer para reactivar la economía?

Según Trejos esta debería crecer sostenidamente a un ritmo del 6%, “para que se observen mejoras en el mercado de trabajo, reducción del desempleo y aumento de salarios reales”.

Pero, todo lo contrario, este mes se espera que, al hacer la revisión de medio año de su Programa Macroeconómico 2015-2016, el BCCR se vea obligado a reducir su proyección de 3,4% de crecimiento, pues la economía ya lleva 13 meses de andar lento y ahora es impactada por fenómenos climáticos que causan pérdidas en las actividades agrícolas, el turismo y relacionadas.

Para Jiménez, la misión será “muy difícil si no se atiende el problema fiscal, pues este impide que las tasas de interés internas bajen. La baja inflación le ha permitido al BCCR reducir las tasas de interés para «ayudar» a la recuperación de la actividad económica y el empleo. Sin embargo, el alto nivel del déficit fiscal ha hecho que las expectativas no sean «a la baja”.

A esto, Morales sumó la necesidad de “buscar nuevos nichos de mercado, generar encadenamientos entre empresas nacionales y de inversión extranjera directa, mejorar las capacidades de la fuerza de trabajo para un mejor acceso al mercado laboral, mayor inversión en investigación y desarrollo, más eficiencia de las empresas y trámites menos burocráticos”.

Trejos, mientras tanto, propuso “permitir que suba el tipo de cambio, bajar tasas de interés reales, y aumentar la inversión estatal en infraestructura de manera directa o indirecta”. Vargas añadió la necesidad de concertar esfuerzos con los otros gobiernos del área, “para intentar una estrategia conjunta de reactivación del mercado y suplir, al menos en parte, el bajo dinamismo de los países ricos”.

En su opinión, no se le puede huir a “una reforma tributaria que, además de buscar modernización y equidad, reanime la economía costarricense”.

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