Danzar en el cuerpo y no con el cuerpo

La Universidad Javeriana de Colombia invitó al coreógrafo Rogelio López a dar varios cursos en el segundo semestre de este año.

Los seres humanos mediatizamos nuestra psiquis, emociones y experiencias por medio del cuerpo; a ese proceso se le ha llamado somatizar.

Ese concepto, proveniente de la palabra en griego soma (cuerpo), fue retomado por el Departamento de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, y al coincidir con el abordaje pedagógico de Rogelio López, Premio de Cultura “Magón”, profesor, coreógrafo y bailarín, fue llamado a integrarse a la carrera en el segundo semestre de este año.

La invitación surge de la relación con la bailarina y pedagoga Neva Ann Kenny, estadounidense con más de 20 años de experiencia en danza moderna, contemporánea y ballet clásico, quien dirige la carrera desde el año pasado, con una visión didáctica basada en la somática.

Los cursos que impartirá López son “Técnica básica López”, un espacio de entrenamiento; “Laboratorio López”, para explorar la técnica y la creación, y “Ensamble López”, en el cual hace énfasis entre el trabajo colectivo y el montaje.

Cuerpo y espíritu

López y Kenny se conectaron hace 10 años. Desde entonces, la relación investigativa y de sistematización –amén de la afectiva− de esta forma de abordar el arte escénico se ha venido tejiendo en Perú y Colombia, para dar como resultado el método −y filosofía− denominado “López Danza”.

La génesis de esta visión se basa en la noción de que el movimiento en el hecho escénico se hace “en el cuerpo y no con el cuerpo”. Así lo describe Kenny y así lo ha puesto en práctica desde hace muchos años López, sin que lo identificara como tal.

Por eso el maestro se asombra, dice con humor que desconocía que su pedagogía fuera somática, aunque se estructure de acuerdo con una forma humanista y multidisciplinaria de abordar la interpretación y la creación artísticas, que concuerda con el enfoque javeriano.

Según la justificación curricular de la carrera de Artes Escénicas de la Javeriana, una de las consideraciones para integrar la filosofía López Danza es su visión holística del ejecutante-creador.

A la vez, el programa promueve en el estudiante el desarrollo de una actitud crítica, analítica y reflexiva sobre la disciplina basada en un código ético y de la conciencia de su responsabilidad como agente activo y transformador de la cultura, en permanente diálogo creativo con el contexto.

La eliminación de las jerarquías es otra de las características del método López Danza, que lo hace vincularse con la escuela colombiana. En una relación horizontal, el maestro media en el proceso a partir de su propia experiencia y conocimiento, para que el estudiante reconozca también las dimensiones de sí mismo activas en la ejecución, la creación y la puesta en escena.

De acuerdo con Kenny, López Danza se sustenta del ballet, el yoga, las danzas orientales, el afro, el folclore y el baile popular, con un fundamento multidisciplinario que comprende iconografías del arte plástico, la arquitectura, el teatro, la moda, la literatura y el cine.

“La técnica López representa para mí una exploración corporal consciente y orgánica de las posibilidades de mi cuerpo, así como la potenciación de este como un instrumento expresivo, generador de un sinfín de sensaciones internas”, expresó la pedagoga.

Kenny explicó que, en ese sentido, la escuela busca fomentar la particularidad y el trabajo consciente, a partir de las condiciones individuales del ser danzante, tanto físicas como de personalidad, y en consecuencia es un camino que demanda compromiso y convicción al moverse.

Laboratorio de danza

Con este propósito, hace un mes fueron invitados los artistas colombianos Felipe Avendaño, Laura Díaz, Juana Galindo y Camilo Martínez, para ser parte en Costa Rica de un taller con López.

Estos estudiantes de la Javeriana han recibido los principios de la técnica, de la cual se expresan con gran satisfacción.

Kenny plantea un escenario conflictivo y a la vez esperanzador sobre el contexto colombiano experimentado por los artistas del taller.

“Ustedes acá viven en un paraíso, pero en Colombia no, pues es un país en guerra, es una sociedad que está pidiendo a gritos una metamorfosis. Siento que lo que estamos planteando es una pequeña semilla y me da mucha alegría que la javeriana finalmente está poniendo la mano al fuego para este tipo de propuestas y pedagogía”, exteriorizó.

De acuerdo con la experiencia de Felipe Avendaño, “la invitación que hace el maestro con la escuela y con la práctica que hacemos durante la clase es una reflexión para la vida, que sobrepasa la danza”.

El bailarín se siente cómodo, pues no se vio obligado a cumplir una estética específica, sino que participó en un proceso para descubrir lo que desea hacer como intérprete.

Camilo Martínez opinó que la pedagogía, tanto javeriana como de la escuela López, está dirigida a generar experiencias en cada uno. “Creo que la educación que usualmente he recibido va enfocada hacia los logros y no hay esa mirada que se devuelve a uno mismo, no aislado de todo, sino interconectado con lo que me rodea”.

Para el estudiante, el taller le ha permitido explorarse y romper con la forma de responder a la situación social de Colombia, que lo hacía esconderse como en una burbuja. “Personalmente me ha costado salir de eso, romper eso que está muy estructurado”, señaló.

Mientras tanto, Laura Díaz comentó que la experiencia le ha permitido cuestionarse sobre sus raíces latinoamericanas y agradecer su origen colombiano.

Recordó que la primera vez que fue López −el año pasado− les inculcó la idea de trabajar a partir de quién era cada uno, “lo cual implicaba saber qué es lo que a una le gusta. Es algo que me ha puesto a reflexionar en este viaje: ¿qué es lo que yo quiero hacer?”.

Otro de los temas surgidos es la colonización. La bailarina Juana Galindo considera que en Colombia esa problemática se sigue viviendo en relación con Norteamérica.

“Este patrón nos hace pensar que lo que viene de afuera es mejor. Debemos empezar a abandonar este pensamiento y tener esperanza en que puede haber un cambio; vernos como que no somos narcotraficantes, sino un pueblo capaz de ser, crear y de tener buenas ideas y apropiarnos de lo que en realidad es nuestro”, argumentó Galindo.

Ella destacó que en la Javeriana y mediante el método López Danza ha descubierto que el cuerpo es sagrado: “Hay que respetarlo y entenderlo; si no lo entiendes no vas a poder trabajar con él”.

Cuerpos en movimiento

Rogelio López fue invitado a ser parte del Departamento de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia. En el segundo semestre de este año impartirá los siguientes cursos.

“Técnica básica López”, un espacio de entrenamiento.

“Laboratorio López”, para explorar la técnica y la creación.

“Ensamble López”, en el cual hace énfasis entre el trabajo colectivo y el montaje.

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