Sinac y Fundación Panthera protegen a grandes felinos: Finqueros apuestan por búfalos para contener a jaguares

El programa de UACFel del Sinac y la Fundación Panthera donó cinco búfalos hembra y un macho a la finca de Abelino Cruz, en

El programa de UACFel del Sinac y la Fundación Panthera donó cinco búfalos hembra y un macho a la finca de Abelino Cruz, en la zona norte, con la intención de que contengan a los felinos depredadores. (Foto: David Bolaños)

La lógica ancestral es esta: cuando el jaguar se queda sin alimento, baja de la montaña y entra a los corrales a robar cerdos y terneros. A la madrugada siguiente –o unas cuantas horas después, dependiendo de la tolerancia del finquero– el hombre se mete al monte con un grupo de perros y un fusil al hombro, para matar al felino.

El Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) está apostando fuerte para cambiar esto y un equipo multirregional de sus funcionarios trabaja desde hace un año con la Fundación Panthera, para capacitar a finqueros en cómo proteger su ganado sin matar a los jaguares.

La última innovación parece paradójica. Metieron ganado a los corrales para salvar al ganado.

Guatuso de San Carlos es el punto cero del experimento y los protagonistas son seis búfalos de agua (cinco hembras y un macho), animales altos y oscuros, con caras chatas, cuerpos sólidos como granito y pinta de buenazos. La esperanza es que lo de bonachón se les quite cuando venga el jaguar.

«Es una especie que todavía mantiene rasgos silvestres: entonces, cuando sienten peligro ponen las crías en el centro y los mayores se colocan alrededor de la manada, defendiendo en el caso de felinos grandes», explicó José Joaquín Calvo, gerente de vida silvestre del Sinac.

Los animales que están en la finca de Abelino Cruz miran con atención cuando la gente se mueve a su alrededor. De las cinco hembras, hay una más vieja, más desconfiada y la única que tiene cuernos, que mira a los humanos con mucho más sospecha. «Véala mae, siempre está atenta», dice Daniel Corrales, biólogo de Panthera.

Los jaguares y pumas prefieren atacar por sorpresa, sin ser detectados. Idealmente buscan animales recién nacidos, crías o heridos. Corrales explica que los búfalos están más alertas que las vacas y, en caso de ser atacados, embisten en vez de huir. El factor clave para ellos, como especie, es que su domesticación es más reciente.

Esta finca fue seleccionada porque cuenta con una condición básica para el desarrollo de este tipo de ganado: abundantes fuentes de agua. Además, el tigre se ha llevado animales en los últimos meses.

Cruz, finquero de 46 años, y su hijo Bryan, de 22, tienen experiencia trabajando con jaguares. A inicios de año, la Unidad de Atención del Conflicto Felino Ganadero (UACFel) del Sinac y el equipo de Panthera, llegaron a atender la finca. Los ganaderos les contaron que el tigre se había comido varios terneros y los funcionarios aplicaron una solución sencilla. Vamos a poner campanas, dijeron.

Amarraron campanas metálicas a 40 vacas. Eligieron unas de las más jóvenes, que son las que prefiere el jaguar, y otras más «mañosas −que seguramente olerían al jaguar− y esperaron.

La solución funcionó y la familia se despertaba a media madrugada por el escándalo cuando el ganado corría en estampida. A la mañana siguiente, cuando contaban las cabezas, estaban todas. Un efecto similar pasa en otras partes del país, con sensores de movimiento que activan luces o sonidos.

LA UNIDAD FELINA

Nadie tiene certeza de cuántos jaguares o pumas hay en Costa Rica, por lo que tampoco se sabe cuántos matan cada año los finqueros. Calvo, del Sinac, se aventura a calcular que unos 10 jaguares mueren cada año por humanos, que los cazan en «venganza».

Panthera y el Estado creen que un solo jaguar o puma muerto es demasiado. El bicho, como le llama el coordinador del programa en Panthera, Daniel Corrales, no tiene la culpa.

Los ataques de depredación son más frecuentes en fincas pequeñas, con menos de 50 hectáreas cada una y medio centenar de cabezas de ganado. Un estudio del 2009 del Programa Jaguar de la Universidad Nacional determinó que la mayoría de las propiedades con ataques tienen un manejo inadecuado de cercas, potreros y corrales.

«Se puede resumir que el fenómeno de depredación se está presentando en los límites de las áreas protegidas y donde las fuentes de agua para el ganado se encuentran dentro de las áreas boscosas», explica el documento “Conservación de felinos y sus presas dentro de fincas ganaderas”.

Corrales y su equipo de trabajo comprenden que es complicado pedirle al finquero que perdone al jaguar. Aun así, muchos no los matan. Pero, ¿qué pasa si regresa? ¿Qué hacer cuando el tigre se come otro ternerito, cuando el ganadero ha perdido varios millones de colones en dos semanas?

Desde el 2010, Panthera les ayuda a los ganaderos a mejorar la protección al ganado. En términos humanos, es como construir un estante más alto, para que los niños no roben galletas en la cocina.

Muchos de los jaguares y pumas que atacan ganado están lesionados, son hembras recién paridas o están viejos, por lo que les resulta mucho más fácil buscar animales de corral.

En cuatro años, el mencionado programa ha atendido a casi 100 fincas en todo el país. Cada una tiene sus particularidades, por lo que cada una recibe una solución diferente. Algunos casos tienen una solución sencilla, como dejar el radio encendido a todo volumen durante la noche o rociar con canfín ciertas partes de su terreno.

Respecto a la finca de Abelino Cruz, la opción fue traer a la “caballería”. El programa donó los búfalos con un costo de ¢4,2 millones y recibirá cierta cantidad de crías a cambio. La familia Cruz se garantiza un custodio para sus vacas y Panthera puede poblar otros terrenos con búfalos.

Estos bóvidos se espera que sean una solución definitiva para la finca de los Cruz, quienes ya quitaron las campanas. En otras partes del país, la UAFcel implementa otras técnicas para reducir el conflicto ganaderos-felinos y en un año han atendido casi 100 casos.


José Joaquín Calvo, gerente de Vida Silvestre del Sinac:

Hay que mantener a los felinos alejados

En setiembre del año pasado, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación empezó un programa de trabajo con la fundación Panthera, para proteger a los grandes felinos del país. Poco más de un año después, el gerente de Vida Silvestre del Sinac, José Joaquín Calvo,  considera que el proyecto tiene futuro y espera seguir trabajando en conjunto con ganaderos, para proteger a jaguares y otros grandes felinos.

¿Qué cambió para que el Sinac se involucrara más en el proceso de acompañamiento a ganaderos?

−No es que cambió; siempre hemos tenido el seguimiento a los casos de denuncias de ataque a felinos. Aquí sí hubo un cambio de mentalidad, cuando a través de Panthera se dio a los funcionarios una capacitación de cómo atender los casos, no solamente desde el punto de vista de ir y ver, sino darle alternativas al usuario de cómo atender este problema. Se dieron indicaciones muy fáciles de aplicar por parte de los usuarios: poner campanas, poner una luz y ya con esas cosas se ha ido disminuyendo el problema.

¿Por qué invertir en ayudar a ganaderos, si ya se protege el ecosistema de los animales?

−El Estado no está en capacidad de proteger todo lo que se necesita para mantener todos los ecosistemas. La frontera agrícola va aumentando cada día. ¿Entonces cuál es la idea de estas alianzas estratégicas? Mantener la especie alejada del sitio donde está el problema, porque este es un animal bandera.

¿Qué hace al búfalo de agua mejor preparado que otros animales para enfrentar a los grandes felinos?

−Es una especie que todavía mantiene rasgos silvestres, entonces cuando sienten peligro ponen las crías en el centro junto con las hembras y los machos se colocan alrededor de la manada defendiendo, en el caso de felinos grandes.

¿Tras la inserción de estos búfalos de agua, qué sigue para el proyecto?

−Cuando termine Panthera su parte del proyecto, la idea es seguir incentivando a los ganaderos. Los compañeros de las áreas de conservación están siendo capacitados sobre los beneficios de usar búfalos de agua u otros elementos, para que los felinos no hagan tanto daño. Panthera puso una semilla y ahora somos nosotros los que tenemos que darle seguimiento.



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