¿Se puede estudiar y trabajar en la UCR?

Para los estudiantes que trabajan es más difícil obtener su título en la UCR. (Foto: archivo)David Hernández es estudiante de arquitectura. Entre maquetas, dibujos

Para los estudiantes que trabajan es más difícil obtener su título en la UCR. (Foto: archivo)

David Hernández es estudiante de arquitectura. Entre maquetas, dibujos y diagramas, es seguro que le quedan muchos semestres de estudio por delante.

Apenas salió del Colegio Técnico Vocacional Monseñor Sanabria, en el 2006, comenzó a trabajar como dibujante arquitectónico, ingresó a la Universidad de Costa Rica y se enfrentó por primera vez al reto de buscar entre la guía de cursos de su carrera un horario cómodo, ver si alcanzaba algún cupo en la matrícula y soportar las presas diarias para salir de la Uruca, donde trabaja. Lleva siete años así.

 

La oferta de cursos de la Universidad de Costa Rica este semestre evidencia las dificultades que enfrentan los estudiantes que trabajan. Para este segundo ciclo, más del 70% de los horarios se concentran entre las 7 a.m. y las 3 p.m.

Los sábados son, por mucho, los espacios menos utilizados por la Institución. Los lunes se imparten 22 veces más cursos que los sábados. De entre semana, los miércoles y viernes son los días con menos lecciones programadas (ver gráficos).

David, de 26 años de edad, cree que ha tenido algunas ventajas. Antes de empezar a estudiar, su jefe le permitió acomodarse con los horarios de su trabajo y la vorágine de las jornadas de estudio. “Usted ponga su horario como quiera –le dijo– pero tiene que cumplir aquí”.

“Yo no tengo la facilidad de solo estudiar. Tengo que trabajar, no puedo no hacerlo. Tengo que dedicar un día para ir a la U en la mañana, ir luego al trabajo y salir 8 o 9 de la noche para cumplir con el horario”, dice. “Es difícil tener un horario que le choca completamente a uno con el trabajo”, lamenta.

No exagera. Este semestre su carrera solo ha abierto seis cursos con horarios nocturnos, la mayoría de ellos destinados a estudiantes avanzados en la carrera.

Olman Hernández, director de la Escuela de Arquitectura, admite la problemática y explica que hay dos dificultades que se cuelan entre la programación de los horarios: el presupuesto y la demanda.

Este Director explica que no es posible habilitar dos opciones de horarios para los cursos porque no alcanza el presupuesto. Además, afirma, la demanda para habilitar espacios nocturnos o en fines de semana es relativamente baja.

Pero, ¿qué pasa si todos los horarios de estudio chocan con el trabajo de un estudiante? Aún no habría solución.

“Muchos de mis amigos, y conozco mucha gente que lo ha hecho, empiezan en la UCR o tienen la intención de matricularse, pasan el examen y prefieren matricularse en otra universidad por los horarios, porque trabajan”, dice David. “Muchos han estado un año o dos, salen y cambian porque el horario no se los permite”, resalta.

DESDE LAS AUTORIDADES UNIVERSITARIAS

“Esta es una problemática compleja que incide en muy diversos aspectos. Es un tema acuciante”, dice Ruth De la Asunción, vicerrectora de Vida Estudiantil.

“Ha existido un avance en ampliar las franjas horarias; sin embargo, este avance ha estado balanceado sobre todo en la oferta académica de posgrado. No se ha avanzado tanto hacia la oferta de grado, que es donde tenemos más dificultades para un estudiante que trabaja”, admite.

Las unidades académicas programan los horarios a partir de su disponibilidad de espacio, de profesores, presupuesto y otros factores. Es allí donde, según De la Asunción, está el desafío. Las asociaciones de estudiantes y los profesores pueden proponer otras opciones y visibilizar las problemáticas a fin de solventar cualquier dificultad.

Bernal Herrera, vicerrector de Docencia, reconoce que el tema le preocupa a la instancia que él dirige.

“La situación de los horarios nocturnos varía muchísimo entre unidades académicas. Hay unidades como la Facultad de Derecho o la Escuela de Administración de Negocio que dan esa posibilidad, pero eso no es la norma. Hay muchas otras escuelas que no lo hacen”.

Herrera destaca que la Vicerrectoría ha retomado el trabajo con las unidades académicas sobre la programación de los cursos en vista de que hay problemas importantes de subutilización de espacios durante las noches. Los días miércoles, los viernes y los sábados también tienen esta condición.

“Yo creo que hay una problemática básica. A fin de cuentas, cuando uno ve el tipo de programación hecha en algunas unidades, uno tiene la impresión de que a veces los horarios se hacen más en función de lo que hacen los docentes de lo que podrían facilitarse a los estudiantes”.

Alfredo Chirino, decano de la Facultad de Derecho, comenta el trabajo que desarrolla la carrera para facilitar el estudio a aquellos estudiantes que trabajan.

“Es una de esas facultades que siempre han tenido la doble dimensión: diurna y nocturna. Nosotros hicimos una encuesta a finales del año pasado y nos dimos cuenta de algo que hace algunos años parecería muy sorpresivo: la mayor parte de nuestros estudiantes trabajan”.

Sin embargo, según Chirino, este ha sido todo un proceso de décadas.

“Esto viene desde la década de los 80, pero la transformación de horarios tuvo una resistencia enorme de profesores. Algunos pensaban que el perfil normal del estudiante era aquel que se dedica plenamente al estudio. Esto se ha transformado con el paso del tiempo”.

Para Chirino, esta transformación parte de una decisión administrativa y presupuestaria de cada escuela, pero también del apoyo de los docentes en estos procesos.

Pese a ello, De la Asunción considera que –cuando existe una baja demanda- puede que no sea necesaria la apertura de dos grupos para facilitar el acceso a los horarios. Los estudiantes que no trabajan tienen más facilidades para adecuarse ante opciones nocturnas o sabatinas.

A David aún le faltan 9 cursos de talleres que ocupan tres días por semana: cuatro horas cada uno de ellos.

“Yo es que no me quiero cambiar –admite el estudiante–. Es que yo no me quiero salir de aquí. He hecho el esfuerzo. He avanzado muy poco, pero lo he hecho”.

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