Festival Cultural Maleku

La fiesta de un pueblo jamás conquistado

La fiesta cultural del pueblo maleku ayuda a recordar sus tradiciones y darse a conocer.

Una fiesta de resistencia y reivindicación de la identidad del pueblo maleku tuvo lugar el pasado sábado en las inmediaciones de la Escuela Palenque El Sol, ubicada en el Territorio Indígena Maleku, durante el Festival Cultural Maleku.

Ritmos de tambores, resonar de cantos en su lengua, competencias de tejido, caza y pesca tradicionales, jícaras coloridas y una mezcla de olores de comidas y bebidas tradicionales del pueblo maleku sirvieron de espacio de diversión y educación al tiempo que reivindicaron la existencia de una cultura ancestral costarricense.

A través de este festival anual, se pretende recuperar y conservar las tradiciones y la gastronomía de este pueblo indígena a lo interno de las comunidades, al tiempo que se dan a conocer al resto de la población costarricense.

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David Elizondo Marín, integrante de la comisión organizadora del Festival, indicó que el propósito del evento es retomar algunas de las actividades diarias de la comunidad maleku en el pasado, en forma de competiciones, para enseñar a los niños las formas tradicionales de acarrear leña, recoger agua, los cantos, las danzas, etc.

A la vez, dijo Elizondo, se utiliza el espacio para dar a conocer las expresiones culturales de los malekus, porque “no existimos en los libros, sino que nosotros somos esos libros abiertos para dar a conocer nuestra cultura al resto de la población del país. Es una forma bonita de protestar contra la colonización y de reivindicar quiénes somos”.

Esteban Segura, encargado de la Dirección de Cultura para la Zona Norte, comentó que eventos culturales como este permiten el rescate del patrimonio intangible de estas poblaciones, ya que transmiten conocimientos y prácticas ancestrales, a la vez que se atrae turismo y se fortalece el desarrollo de las regiones.

Segura afirmó que el Festival se empezó a hacer en la década de los 80, pero en los últimos años se abrió al público y se fortalecieron las actividades vinculadas propiamente con la tradición de este pueblo indígena.

Elizondo coincidió en que las actividades que se realizan en el Festival corresponden a las tradiciones y la historia del pueblo, y que hasta las artesanías y comidas que se comercializan son revisadas para evitar que prime lo económico ante lo cultural en el evento.

Por eso, actividades como el tiro con arco y la flecha, jala de agua en cantimplora de jícara, acarreo de leña, pesca de tortuga, caza de iguana, fabricación y venta de Aiqui Líca (chicha de maíz) y Mafuriseca (platillo tradicional a base de pescado) forman parte del Festival, que reúne a niños y adultos, indígenas y no indígenas.

“El objetivo se va revisando cada año, tejiéndolo, afinándolo, para que sea siempre acorde con el espíritu de rescatar la cultura maleku. No queremos vender un producto, el festival es gratuito y abierto, estamos incorporando al visitante a nuestro festival, a nuestra cultura, de manera que pueda disfrutar de nuestras tradiciones”, afirmó Elizondo, y añadió que aunque se usa el espacio para visualizar el trabajo de los artesanos, la actividad es de corte cultural y no comercial.

 

La historia de un pueblo en resistencia

La existencia de los maleku, un pueblo indígena jamás conquistado, no fue identificada por los españoles hasta 1793, cuando una expedición organizada por el obispo de Nicaragua y Costa Rica se encontró con ellos y tuvo que enfrentar la resistencia de sus guerreros.

Se cree que este pueblo ocupaba un territorio de cerca de 1.100 km2, que incluían sitios sagrados como el volcán Tenorio, río Celeste y Caño Negro, donde practicaban caza y pesca ceremoniales.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, los cerca de 1.200 indígenas fueron mermados durante las invasiones a los bosques, durante la llamada fiebre del hule.

En la actualidad, la población maleku ronda las seis centenas y su territorio cuenta, formalmente, con 2.993 hectáreas (cerca de 30 km2).

De acuerdo con Fernando Lizana, sociólogo del Programa de Extensión Cultural de la Universidad Estatal a Distancia, solamente un 20% de esas tierras están ocupadas por población indígena, a causa de la invasión del territorio por parte de colonos que usan la tierra para practicar la ganadería extensiva.

En el territorio, ubicado a lo largo de la cuenca de Río Frío, en las llanuras de San Carlos, habitan unos 600 malekus en tres comunidades, o palenques: El Sol, Tonjibe y Margarita.

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