A dos años de que CGR invalidara estudio de factibilidad

Refinería china devoró $62 millones y sigue en el papel

Recope valora opciones para realizar un nuevo estudio de factibilidad.

Socios chinos se oponen a modificar contratos para incluir nuevo estudio.

A pesar de que la Contraloría General de la República (CGR) invalidó su estudio de factibilidad en junio del 2013 y congeló las operaciones del proyecto, la refinería lleva más de 24 meses sosteniendo una costosa estructura burocrática que incluye salarios a 21 funcionarios chinos, pago de sus alquileres, viajes al exterior y una oficina de 1.000 metros cuadrados en Forum I, Santa Ana.

Aún con recortes de casi 40% aprobados por directivos de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) durante esta administración y la anterior, el presupuesto del proyecto para el 2014 superó los $10 millones.

De hecho, cuando el proyecto inició formalmente en 2010, Recope y su socio chino aportaron, cada uno, $50 millones para que el proyecto pudiera empezar a moverse. De esos $100 millones iniciales, la refinería (que solo existe en el papel) ya consumió más de $62 millones; ahora, con un futuro incierto, esa inversión podría quedar disuelta en el aire.

El foco está puesto en las acciones de Soresco, la empresa conjunta que iniciaron exclusivamente para construir o modernizar la refinería de Moín, y donde Recope y la petrolera China National Petroleum Corporation International (CNPCI) tienen representación por partes iguales.

El punto crítico sigue siendo el estudio de factibilidad realizado entre agosto de 2010 y mayo del 2011 por la empresa china Huanqiu Contracting and Engineering Corporation (HQCEC). En junio del 2013, la CGR ordenó a Recope abstenerse de utilizar el estudio, que costó $1,5 millones.

Así estamos ahora: Recope sabe que no puede utilizar el estudio y su socio chino, CNPCI, mantiene que el estudio de factibilidad no tiene ningún problema técnico.

2 personas

La Junta Directiva de Recope propone que Soresco quede con solamente dos personas en la planilla de la empresa conjunta, de 19 personas que hay actualmente. La contrapropuesta fue dejar a 10 personas

“En este momento, la posición de los socios chinos es que consideran que el estudio está bien hecho. Nosotros invocamos el hecho de que tenemos que respetar las disposiciones de la CGR”, explicó la presidenta de Recope, Sara Salazar.

En enero del 2015, Salazar fue parte de una delegación costarricense de alto nivel que visitó China, donde ella se reunió con el Presidente de CNPCI. Del encuentro salieron tres acuerdos: Recope realizaría un nuevo estudio, Soresco reduciría sus gastos y la refinería incluiría biocombustibles en su diseño.

Como cada uno de los socios (Recope y CNPCI) tiene una participación del 50% en Soresco, las decisiones deben tomarse en consenso. Cualquier acción que plantee Recope, desde modificar los estatutos hasta aprobar un presupuesto o nombrar un nuevo gerente, pasan por un acuerdo con los chinos.

“La negociación con los chinos es lenta, difícil. Se está tratando de ver opciones para seguir adelante con el proyecto”, explicó Carlos Valverde, miembro de las juntas directivas de Recope y Soresco, en esta última actuando como Presidente.

[recuadro titulo=»Perjuicio económico»]

Tras el congelamiento del proyecto en el 2013, luego de que la Contraloría General de la República invalidara el estudio de factibilidad, Recope ha tenido un perjuicio económico por $6 millones, por tener $50 millones «varados» en Soresco

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Según las actas de la Junta Directiva de Recope, la inversión ejecutada hasta julio de 2014 sumaba $62,2 millones. De ellos, la mayoría se dedicó a Ingeniería Básica Extendida y Supervisión ($38,9 millones) y a los gastos operativos de Soresco ($15 millones). Otros rubros menores fueron licencias ($6,8 millones) y el propio estudio de factibilidad ($1,5 millones).

Caja china

El punto crítico de incertidumbre es el estudio de factibilidad; sin ese documento, no puede haber proyecto y allí Recope busca la combinación que le permita conciliar sus intereses: las exigencias de la Contraloría y la posición de los socios chinos.

La administración de Recope sigue dos caminos paralelos para salvar el estudio: el primero es planificar un nuevo estudio desde cero –el pasado estudio costó $1,5 millones– y el segundo es seguir con el juicio contencioso en contra de la Contraloría.

“Recope ha tenido dos opciones: una es que ese nuevo estudio lo pague Soresco, que está habilitado por ley para poderlo hacer, y el otro es que el estudio de factibilidad lo pague Recope, con fondos de Recope, para lo cual tiene que haber una modificación del acuerdo de empresa conjunta”, explicó Salazar.

La modificación es necesaria porque los estatutos de Soresco explícitamente indican que debe hacer los estudios de factibilidad, un cambio que debe pasar por el visto bueno de ambos socios. Aunque los directivos chinos estuvieron de acuerdo con que Recope pagara un nuevo estudio, la modificación del contrato no caló bien entre ellos.

[recuadro titulo=»Condiciones»]

En Enero, Sara Salazar acordó tres condiciones con su contraparte china para darle continuidad al proyecto: realizar un nuevo estudio de factibilidad, recortar los gastos operativos de Soresco e incluir biocombustibles en la refinería

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“Hubo un acuerdo en principio en enero, cuando doña Sara estuvo en China con los niveles altos de CNPCI; pero cuando se empieza a hablar del detalle y los requisitos es cuando a ellos no les suena”, aseguró Valverde. El tema parece volver a una percepción del trabajo cumplido: “Ellos consideran que el trabajo de estudio de factibilidad que hicieron está bien hecho”.

De cualquier modo, un nuevo estudio aumenta la incertidumbre final, puesto que cabe la posibilidad de que finalmente arroje resultados negativo.

“En ninguno de estos dos puntos hemos llegado a un punto de consenso; está la negociación abierta, pero estamos con eso”, explicó Salazar.

Recope tiene dos opciones: una es que ese nuevo estudio lo pague Soresco, que está habilitado por ley para hacerlo, y el otro es que el estudio de factibilidad lo pague Recope, con fondos de Recope, para lo cual tiene que haber una modificación del acuerdo de empresa conjunta”.

Sara Salazar. PRESIDENTA DE RECOPE.

Con respecto al segundo camino, es decir continuar con el proceso contencioso administrativo que abrió Recope en abril del 2014 contra la Contraloría, el argumento es que al ente contralor le faltan competencias técnicas para tratar el tema.

Aunque la demanda ante el Tribunal Contencioso Administrativo la inició la administración anterior, la actual Junta Directiva ha mantenido abierto el proceso como una “señal positiva” hacia el proceso de negociación con su contraparte.

“Si usted retira la demanda es, en cierta forma, darle una señal al chino de que lo que hizo la Contraloría está correcto. ¿En qué sentido? Si los chinos dicen que desde el punto de vista de ingeniería está correcto y nosotros estamos argumentando un argumento técnico, quitar la demanda es como no colaborar con la percepción que tiene los chinos”, explicó Mayid Brenes, director jurídico de Recope.

Presupuesto

Ante el estado congelado del proyecto de la refinería china, los directivos de Recope llevan meses intentando plantear reducciones de presupuesto para limitar las operaciones de Soresco a un mínimo.

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“Entendemos que no es un proceso fácil ni rápido y por eso insistimos en reducir los gastos de operación de Soresco”, explicó Valverde.

En las actas de la junta directiva de Recope de los últimos 24 meses, hay señales de los intentos de los directivos para limitar estos gastos.

Desde finales del 2013, los directivos nombrados por la anterior administración revisaron línea por línea el presupuesto planeado para el 2014 y cortaron un presupuesto inicialmente planteado en $18,9 hasta poco más de $10 millones.

La actual junta directiva propuso un recorte radical de personal para el 2015, dejando solamente a dos personas: el gerente financiero y la contadora. El gerente de Soresco, Shi Zhenmin, replanteó un nuevo presupuesto con 10 personas en la planilla.

[recuadro titulo=»Reuniones entre Recope y CNPC»]

En los últimos meses, se han concretado una serie de reuniones para afinar la coordinación entre Recope y sus socios chinos. Hay dos diferentes tipos de encuentros: la Asamblea de Accionistas, donde esencialmente participan los jerarcas de ambas instituciones, y la Junta Directiva, donde intervienen los tres miembros nombrados por cada parte.

La última reunión fu el 14 de junio del 2015. Allí, los seis miembros de la junta directiva (tres de ellos costarricenses nombrados por Recope) participaron en una sesión en Beijing, China.

En mayo del 2015, la Presidenta de Recope se reunió con su contraparte china, el presidente de CNPCI.

Otras dos reuniones de alto nivel ocurrieron en enero, en China; antes, en junio del 2014, en Brasil.

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Incluso, uno de los directivos de Recope se ofreció a cumplir las funciones de gerente general de Soresco de manera gratuita, para poder limitar al máximo el gasto por salarios. La contraparte china no aceptó esta iniciativa.

Pese a esfuerzos de directivos de Recope en esta y la pasada administración, el aparato burocrático que sostiene legalmente el proyecto de la refinería pareciera tener voluntad propia y tarda en congelarse.

Todavía los miembros de la junta directiva de Soresco (tres nombrados por Recope y tres por CNPC) negocian los términos del recorte de personal y alquileres.

 

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