Conferencia climática de ONU arranca en Perú en busca de cómo detener el cambio climático

Lima, Perú. Las medidas para limitar los efectos negativos del calentamiento global, el alza en el nivel del mar y los cambios en patrones

La organización Oxfam organizó una acción en un sitio arqueológico de Lima para subirle el perfil al tema de la lucha contra el cambio climático.

Lima, Perú. Las medidas para limitar los efectos negativos del calentamiento global, el alza en el nivel del mar y los cambios en patrones de lluvias y la necesidad de asegurar un financiamiento para la lucha contra el calentamiento global serán varios de los temas que tratarán más de 10.000 delegados en la máxima reunión climática del orbe.

Por vigésima ocasión desde 1995, más de 190 países del mundo se reunieron para intentar encontrarle una solución al calentamiento global causado por la acción humana y los efectos negativos del cambio climático que esto conlleva. Congregados en Lima para la 20° Cumbre Climática de Naciones Unidas, el evento empezó el lunes 1 de diciembre y se extenderá hasta el 12 del mismo mes.

Costa Rica tiene sus cartas puestas este año en un colectivo regional de países latinoamericanos llamado AILAC (Alianza Independiente de Latinoamérica y el Caribe) que este año nuestro país preside. Mediante este grupo -donde también están Panamá, Guatemala, Colombia, Chile y el anfitrión Perú- nuestro país busca concretar sus objetivos: llegar a un nuevo acuerdo global que logre reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a niveles que no sean catastróficos para el planeta.

«Como presidentes de AILAC estamos intentando acercar los procesos, ser los intermediarios y acercar los extremos dentro del G77 + China (un colectivo que agrupa los países en vías de desarrollo) y además las distancias entre el G77 y los países industrializados», dijo la Presidenta pro Tempore de AILAC, la costarricense Giovanna Valverde.

Al ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero (que se generan por el uso de combustibles fósiles, la deforestación y las malas prácticas agrícolas, industriales y residenciales) la temperatura promedio de nuestro planeta habrá aumentado demasiado para el 2100. Los cálculos señalan que será casi 4°C más caliente que antes de inicio de la revolución industrial, momento donde empezaron la mayoría de estos gases. La intención es limitar este avance a solo 2°C.

Para esto, es necesario que todos los países del mundo se comprometan a reducir sus emisiones de manera vinculante. El último acuerdo vinculante global, el Protocolo de Kyoto que fue firmado en 1997, solo obligaba a los países industrializados a reducir sus gases de efecto invernadero. Muchos países reclamaron que esto no era suficiente y que los acuerdos deberían incluir a naciones como India, China y Brasil, que no se consideran desarrollados pero tienen un peso importante en las emisiones.

Las negociaciones actuales buscan precisamente eso: un acuerdo donde cada uno ponga de su parte y se ponga de acuerdo con respecto a qué van a reducir.

Vías paralelas. Aparte de la búsqueda incesante por un acuerdo mundial, nuestro país también trae al evento una agenda paralela para hablar sobre los planes que tiene el país para reducir emisiones en sus sectores de agricultura y ganadería y para encontrar mecanismos que reduzcan la vulnerabilidad del país en temas clave.

Para eso, la delegación oficial está compuesta por el ministro de Ambiente y Energía, Édgar Gutiérrez; el ministro de Agricultura y Ganadería, Luis Felipe Arauz; la viceministra de Ganadería, Gina Paniauga, y oficiales de estas carteras y el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

Organizaciones costarricenses o con sede en Costa Rica, como el Centro Agrícola Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) y la oficina local de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza también estarán presentes en Lima para hablar sobre reforestación, mantenimiento de océanos y biodiversidad.

Ayuno. Hace un año, en la Conferencia Climática del 2013, un delegado filipino empezó a ayunar en frustración ante la inacción de la comunidad internacional y los efectos negativos del cambio climático en su país. Su acción inspiró a centenares de personas que lo acompañaron el año pasado durante la conferencia y que han continuando ayunando durante el primer día de cada mes desde entonces.

Hoy, el 1 de diciembre, se espera que ocurra el ayuno mundial por el cambio climático más masivo del mundo. Desde la sede de la conferencia, grupos harán ciertas demostraciones explicando la importancia de usar el ayuno como una medida de presión y los acompañarán activistas y grupos religiosos en todo el mundo. En naciones especialmente vulnerables al cambio climático, como Tuvalu, las autoridades gubernamentales incluso invitaron a la población general a ayunar también.

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