Las aventuras del Oso mañoso ¿novela de bar o de sustitución?

El reemplazo abre una doble vía en “Las aventuras del Oso mañoso” de Mainor González: 1- burlase del otro; 2- verse en el otro

La aventuras del oso Mañoso
Mainor González Calvo
Novela
BBB Producciones
2015

El reemplazo abre una doble vía en “Las aventuras del Oso mañoso” de Mainor González: 1- burlase del otro; 2- verse en el otro y eliminarlo. Técnica que se logra por la parodia. Con el fin de que el protagonista desvalorice las vivencias con el Oso, por medio de negativismos, “Ya adentro maldije por toda la eternidad al Oso y sus mañosas actitudes”, “Empecé a sospechar un pequeño vestigio de andanza mañosa. Aquí me huele mal, me dije, por lo que hay que estar en todas con este cabrón del Oso”. Esos enunciados proyectan los valores adultocéntricos: escritura semejante a la de Magón.
Sin embargo, el narrador está en ascenso social, se entiende que sea especialista en letras o arte ya que emite: “unas muchachas sacadas de un cuadro de Boticelli”, “un verdadero D´artagnan” y “sacada de los cuentos de las Mil y una noches”, o utiliza palabras académicas: síntesis, debería decir, que no está en la cotidianidad; o, las imágenes: “el oso era un reptil incesante, un submarino atormentado, una caja de magia llena de trucos sorprendentes”. Parafraseando a Antonio Sobejano-Morán, “la narrativa acentúa los personajes pobres, drogadictos, analfabetos en lo más bajo para que se genere la burla”, por eso aparece el victorioso.
Esta novela cambia lo malo en bueno, reflejo de la conducta del ciudadano. Él está a favor del mal, y, lo malo es heroico. González, en las aventuras, une con la música diversos grupos sociales: “―No, nada que ver ―dijo la chavala― el mejor álbum de ese año fue el de Perl Jam”, generando el sentido de una generación donde el rock satánico fue el puente de la amistad. Tanta parodia esconde al Realismo Especulativo; parafrasearé a Mariana Dimopulos, este “elimina la ingenuidad y da una interpretación que todo lo cubre y lo permite”; lo explica la parodia sobre parodias.
Especular significa ‘espejo’ etimológicamente, por eso, el nuevo realismo es reflexivo y registra mentiras, de este modo, la estructura costumbrista es contaminada por la diferencia.  Recordemos que el Costumbrismo convierte al receptor en un cómplice practicante del lenguaje culto, aunque fuera pobre, semejante al narrador del Oso.   El personaje  es de estratos bajos, vulgar, incomprendido, pero termina homogeneizado al final, es decir, se le hurta la libertad. ¿Hay diferencia entre la novela de El hombre araña o Batman?
Gracias a la explicación y mofa hecha al Oso por parte del narrador, semejante al costumbrismo, se observa que la estética sigue reproduciéndose en el inconsciente social: “Y quitándose los anteojos, le vimos los ojos morados por los golpes. También había perdido tres dientes de arriba”. La novela es una parodia. En la tradición artística, parodia es  jazz (microorganismo); el cómic (de la novela y lo literario-mítico); al igual, las caricaturas, películas y series.
Así como el jazz puede ser salsa; la parodia, tragicomedia, poema, tristeza o alegría; pero no escritura, sino parte del tejido en el pentagrama. De algún modo, el jazz y el blues poseen un superhijo ―el rock―, que evoluciona tal Tormenta; el Hombre elástico, incluso, el mismo Batman, en una ejemplificación contemporánea del cine: el Guasón ¡fue superior al murciélago! en  cuanto a vestuario, maquillaje y actuación.
En “El Oso” el final textual es el inicio. El epígrafe de El otro cielo es un arranque de la novela, da la síntesis del espacio. Gracias a la idea de Julio Cortázar, me animo a gritar ¡¿dónde está el Oso o la Maga?! Recurso desarrollado por la herencia del realismo poético: una propuesta de aventura sin acciones, inmóvil como el bar, sitio que simboliza la Era Perfecta, la salvación, la democracia, la libertad. Hoy, la aventura es psicológica, de ahí, el mito urbano del bar. Sin embargo, el Oso viene a discutir la ‘mierda’ que lo rodea.
Desde el título, el lector espera una aventura, pero no la hay. La aventura en el mundo clásico y tradicional costarricense trata sobre la salida del héroe, este cambia de espacio y viaja, resuelve los problemas pero al final regresa con el triunfo. La novela, en cambio, parodia a  los dos personajes principales ―narrador y Oso―, ejemplo: van a Montezuma y regresan asaltados y sin la mota; imagen del antihéroe. Lo que se muestra es un  Oso de peluche, un Chapulín Colorado.
El texto se describe en el Área Metropolitana. Hay un vacío emocional desde la perspectiva de aventura clásica, ya que el personaje permanece en San José y no desarrolla un verdadero triunfo. La única victoria en el Oso Mañoso es la del narrador, quien toma nota de aquella época: triunfo de la emoción contra la razón. Sin embargo, el emisor general dialoga con el lector y le lanza la pregunta ¿Qué importa más la escritura (‘la razón’) o la vida?
El bar, de sitio de aventura pasa a sagrado; muestra la actualidad: sitio de libertad: desahogo del empleo, desempleo, permisión. El este de San José y su centro forman la geografía de bares; se conoce al Oso por los bares, no a su sensibilización: como en el héroe clásico se desconoce al ayudante, o a sus padres. “Fue así como lo conocí. Posteriormente vino San Pedro, San Francisco, Moravia, Zapote, Desamparados, Aserrí, San José centro…” Conocer al Oso es conocer el licor, la droga.
La novela es tan sintética y poética que estéticamente resume la figura del costarricense con deseo de figurar, es decir, nos cuenta la historia de otros, para decirnos que el proyecto verdadero era contar una novela: el narrador se delata. En la tradición literaria costarricense “Magón reúne a personajes que en la vida social están separados”, infiere Adriano Corrales Arias, porque establece el choteo permanente. Además, menciona que “la ironía es un proceso de falseamiento”, procedimiento de falso/verdadero para formar las realidades, como los personajes: Espantapájaros, Pablillo, Siniestro, Drogo, el Flaco, Pinche, Brother, Lex Lutor, Chita, el Gato, el Buitre, Giganta, Ozzifer y Atómico, apodos de la clase baja provenientes del cómic en su mayoría ¿Serán estos nombres una forma de evadir la realidad? ¿Serán estos apodos una forma de redención?

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