Poesía cámara en vano

La cámara inestable, el acercamiento caprichoso a objetos banales, la ciudad a ojo de pájaro rasante, cabeceo panóptico, la servidumbre a la luz perseguida

El desplazamiento circunstancial

Jeymer Gamboa

Poesía

Editorial Arlekin

2015

La cámara inestable, el acercamiento caprichoso a objetos banales, la ciudad a ojo de pájaro rasante, el cabeceo panóptico, la servidumbre a la luz perseguida e incomprendida siempre, ojos al hombro, confundirse en la multitud y de multitud, imaginar evocaciones, sacarle sinfonías al paisaje, no preguntarse nunca que estoy haciendo aquí, grabarlo todo. Después a editar, a hacer cortes y pegues, a revelar la imaginería poética de lo fugaz.

Jeymer Gamboa tiene el don de la palabra cuidada, del estilo sucinto, del mentiroso. Con su vasta seducción casi nos hace pensar que todo lo que cuenta es cierto y, si nos descuidamos, hasta que son recuerdos propios.

Esta antología temprana, que compila Arlekin, incluye siete poemas inéditos del libro en proceso El desplazamiento circunstancial que da nombre al volumen, más los poemarios ya publicados por aparte Nuestra película de las vacaciones (2014) y Días ordinarios (2011), que obtuvo el premio internacional de poesía Emilio Prados, en España.

Desde ese primer libro de méritos celebrados, el autor propuso su dispositivo personal de encantamientos y desasosiegos.

Esta poesía está hecha de detalles afilados y esplendores romos, de vivencias sencillas y tremendas que el poeta arma con el preciosismo de una sensibilidad particular, inquietante.

Las imágenes son tan poderosas que atrapan en un viaje al que solo se puede rendir el lector a disfrutar como en la sala oscura frente a la pantalla de plata.

Las referencias a las metáforas del cine no son gratuitas, ya que el autor es, además de periodista, realizador audiovisual.

Pero el mayor de sus oficios es el goce poético, la maravillosa composición del lenguaje que envuelve en juegos de imágenes y emociones a veces desconcertantes, a veces conmovedoras, siempre en su natural humanidad.

Este volumen que edita Arlekin confirma las cualidades del poeta y su dominio y conocimiento de la materia que trabaja en verso y prosa poética.

“Se fue la luz. Seguí leyendo con una candela que duró ochenta páginas. Cerré el libro y pensé que algo más o menos parecido tiene que ser la combustión de la lectura: una forma sólida que se derrite con un fuego constante hasta que se extingue la llama y la sustancia vuelve a solidificarse en otra forma. Lo que antes era liso y vertical ahora tiene, sobre el fondo del recipiente, una forma irregular y extendida.”

La mirada atenta de este yo poético desenfadado no está exenta de humor, fino e irónico con el que despedaza las solemnidades sin obviedades y ni estridencias.

“Mañana comienzan las obras

para hacer subterráneo

el tendido eléctrico.

A las ocho de la mañana

los pájaros miran llegar

los cascos amarillos.”

El año en que nació Jeymer Gamboa se escuchaba en la radio, como una insospechada despedida, la voz de John Lennon que decía: “La vida es lo que ocurre mientras estás ocupado haciendo otros planes”. Esa coincidencia prefigura esta poética.

Lo que hay en esta poesía de Jeymer Gamboa es intenso hasta en las partículas esenciales.

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