Cero tolerancia al acoso sexual

Propiciar una cultura de cero tolerancia al hostigamiento sexual, es el gran objetivo de la campaña que se realizará durante todo un año en

Propiciar una cultura de cero tolerancia al hostigamiento sexual, es el gran objetivo de la campaña que se realizará durante todo un año en la UCR.

Cero tolerancia al acoso sexual no significa que se esté propiciando el congelamiento de las relaciones sociales, en cuanto a las expresiones sinceras de cariño y amistad.

Con un llamado a romper el silencio y denunciar el acoso sexual, se inició esta semana la campaña contra este flagelo en la Universidad de Costa Rica,  la cual abarcará a toda la población universitaria, tanto en la docencia como en el empleo.

La campaña crear conciencia respecto a que el hostigamiento u acoso sexual  es una violación a los derechos humanos de las personas y, por tanto, es un comportamiento inaceptable que debe ser denunciado, sancionado y erradicado.

La actividad busca informar a la población universitaria sobre los derechos que protege la Ley 7475 y el Reglamento de la Universidad de Costa Rica (UCR), ambos contra el hostigamiento u acoso sexual en el empleo y la docencia, así como de los mecanismos y procedimientos  existentes para protegerlos.

Otro objetivo de la campaña es fortalecer las instancias responsables  de prevenir, sancionar y erradicar esta nefasta práctica en todas las unidades académicas, así como de investigación y administrativas  de la UCR, mediante acciones informativas y educativas.

UN AÑO DE ACTIVIDADES

Por medio de charlas, talleres, foros y teleconferencias, así como con la distribución de material informativo, de consulta y uso práctico -como separadores de hojas–, el Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM), de la UCR, quiere crear conciencia sobre la importancia de denunciar esta odiosa práctica.

La campaña fue diseñada por ese Centro y para darla a conocer echará mano de actividades como festivales culturales en todas las sedes universitarias con conciertos, obras de teatro y otras expresiones artísticas, así como mesas redondas y distribución de material escrito.

Todas estas actividades se desarrollarán en coordinación con el Comité Inter Universitario contra el Hostigamiento  Sexual, formado por representantes de las unidades en equidad de género y estudios de la mujer de las universidades estatales.

Estas actividades  se complementarán con artículos, entrevistas y otras informaciones en los medios de comunicación de la UCR (Semanario Universidad, Canal 15, Radio Universidad y  Radio U), así como en medios externos (prensa escrita, radial y televisiva).

También son parte de la campaña, informes periódicos sobre los resultados  de estudios que se realicen, como es el caso del «Proyecto de Investigación, Acción Prevención del Hostigamiento Sexual», que desarrollan José Manuel Salas, Laura Guzmán y Ana Cecilia  Escalante, con la asistencia de Gina Barrientos y Gina Sequeira.

Por su parte, la Rectoría emitirá circulares con los principales artículos de la Ley 7476 y el Reglamento de la UCR, que contendrán definiciones, derechos protegidos, instancias y competencias, procedimientos para denunciar  y servicios disponibles  para  personas afectadas de acoso sexual. Estas serán entregadas a la población estudiantil con  el informe de matrícula y al personal de la UCR con el salario.

Todas estas actividades se extenderán de marzo del 2003 a febrero del 2004, y se repetirán cada tres años.

LUCHA SIN FIN

Laura Guzmán, directora del CIEM, informó que la UCR viene desarrollando acciones para prevenir, atender y sancionar el acoso sexual desde 1989, o sea seis años antes de que se aprobara la Ley 7476, dada en 1995.

Dos años después de entrar en vigencia la ley,  el Consejo Universitario aprobó el Reglamento correspondiente, en cuyo artículo 3, la Institución se comprometió a impulsar acciones para prevenir  y erradicar el hostigamiento sexual.

Guzmán asegura que para ninguna persona es agradable ser hostigada y esta práctica provoca serias implicaciones en la salud emocional, así como en el desempeño laboral y estudiantil de la persona afectada de acoso.

Agregó que en espacios de trabajo y estudio  donde ya se ha institucionalizado una cultura que propicia el hostigamiento y otras formas de discriminación y violencia,  se defiende un  mal llamado ambiente de  familiaridad que se vuelve permisible y  justifica ciertos comentarios, bromas y acercamientos de tipo sexual.

Agregó que por su parte, las autoridades de la Institución tienen que asumir una posición más beligerante «en cero tolerancia al hostigamiento», cuya actitud permite parar el acoso a tiempo, antes de que cause daño a la persona que lo sufre y que amerite las denuncias correspondientes.

«El problema es que en este momento hay sectores de la Universidad que piensan que el hostigamiento NO es una  conducta inaceptable, e inclusive en algunos ámbitos y oficinas se alcahuetea y defiende como un derecho  de los varones y se acusa  a las mujeres de provocarlos», enfatizó.

Por su parte, el Rector de la institución, Gabriel Macaya Trejos, reconoció que esta lucha contra el acoso sexual se ha dado en la institución  gracias al trabajo de algunas personas y la convicción de algunos grupos.

Recordó que el acoso sexual es una conducta que violenta los derechos humanos de las personas y no una cuestión secundaria como algunos creen. Esta conducta atenta contra la dignidad, la libertad, el derecho a la intimidad, al trabajo y al estudio, por tanto atenta contra  el desarrollo de la persona, contra la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

El hostigamiento sexual afecta de manera abrumadora a las mujeres, quienes, de acuerdo con la campaña, tienen todo el derecho de vivir libres de esta forma de violencia.

«En ese tanto, la Universidad tiene la obligación de contribuir a  formar una sociedad sin discriminación, sin violencia, sin agresión», enfatizó Macaya.

LEGAL Y NECESARIA

Por su parte Wilmer Arroyo, vicedecano de la Facultad de Derecho y de la Comisión Institucional contra el Hostigamiento u Acoso Sexual, planteó que el acoso sexual produce situaciones groseras y  odiosas que la Universidad y el Estado están obligados a condenar.

Recordó que a raíz de los casos de acoso sexual presentados  en la UCR, se cuestionó la constitucionalidad de  la ley 7476 y el respectivo reglamento de la UCR, pero la Sala IV, en sus resoluciones 9655 y 9076, no solo respaldó esta normativa sino que ratificó su apego al ordenamiento jurídico.

José Manuel Salas, investigador y miembro del Instituto de la Masculinidad, reconoció que hay una resistencia generalizada a poner sanciones en los casos de acoso, pero estas deben darse y tienen que ser fuertes para detener esta odiosa práctica.

Según manifestó, gracias al estudio que se realiza en la UCR, «ahora tenemos claro en qué unidades académicas y administrativas se deben concentrar los esfuerzos para concienciar y forman en esta problemática».

Esta campaña es organizada por el CIEM, con apoyo de la Rectoría, las vicerrectorías de Acción Social e Investigación y la Comisión Institucional contra el Hostigamiento u Acoso Sexual.

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