Conferencia magistral del Dr. Daniel Camacho: “La autonomía universitaria se defiende con acciones cotidianas”

El profesor emérito de sociología, Daniel Camacho, enfatizó que el Tercer Congreso Universitario fue convocado a principios de los años 70, como una respuesta

El profesor emérito de sociología, Daniel Camacho, enfatizó que el Tercer Congreso Universitario fue convocado a principios de los años 70, como una respuesta a los intentos de injerencia en la Universidad por parte del Gobierno y círculos de poder.

La autonomía universitaria es un derecho que debe ser defendido no solo en marchas y manifestaciones, sino también en las acciones cotidianas que fortalecen la legitimidad y el prestigio de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Así lo enfatizó el profesor emérito de sociología y exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales, Daniel Camacho, en su conferencia magistral “Autonomía universitaria y la vigencia del III Congreso Universitario”, pronunciada el 10 de abril en el marco de la Semana de la Automía Universitaria, en la UCR.

Para Camacho, “las fuerzas nacionales e internacionales partidarias de debilitar la autonomía se reproducen y multiplican su poder. Sienten que los principios propósitos y funciones que nos hemos impuesto en ejercicio de nuestra autonomía estorban procesos de acumulación que los beneficia”.

“Por eso, la autonomía debe ser defendida cada día y en cada acción. En momentos de crisis, las manifestaciones públicas con concentraciones y marchas son oportunas, pero en ellas no se agota la defensa de la autonomía. La verdadera defensa está en la legitimidad de esta Universidad de Costa Rica”, dijo Camacho.

Por su parte, al introducir a Camacho, el rector de la UCR, Henning Jensen, resaltó la íntima vinculación de la autonomía con el quehacer universitario, adelantó que es un derecho que debe afirmarse cada día y manifestó que su ejercicio implica reciprocidades con la sociedad que la hace posible.

“La autonomía debe construirse permanentemente, debe renovarse permanentemente con acciones concretas, orientadas no solo hacia el modelo de sujeto social que se busca formar, sino hacia un modelo de sociedad y convivencia al cual aspiramos”, dijo Jensen.

La autonomía universitaria es un derecho consagrado en el artículo 84 de la Constitución Política según el cual: “La Universidad de Costa Rica es una institución de cultura superior que goza de independencia para el desempeño de sus funciones y de plena capacidad jurídica para adquirir derechos y contraer obligaciones, así como para darse su organización y gobiernos propios. Las demás instituciones de educación superior universitaria del Estado tendrán la misma independencia funcional e igual capacidad jurídica que la Universidad de Costa Rica. El Estado las dotará de patrimonio propio y colaborará en su financiación”.

RIGOR, TRANSPARENCIA Y RESPONSABILIDAD

Entre 1971 y 1974, la UCR vivió el Tercer Congreso Universitario, un proceso de profundo debate intelectual que definió los principios, propósitos y funciones, así como la estructura fundamental de la UCR actual, plasmados en el Estatuto Orgánico de 1974. El secretario general  y uno de los líderes principales de aquel congreso fue el joven abogado y doctor en ciencias sociales por la Universidad de Burdeos, Daniel Camacho, nacido en 1939.

“Para mantener ese prestigio protector de nuestra autonomía –explicó Camacho–, debemos ser estrictos y puntillosos en nuestro quehacer universitario; sobrios y transparentes en el manejo de los recursos, que la sociedad pone en nuestras manos con singular generosidad; intolerantes con algún brote de corrupción que pueda aparecer; volcados en el bienestar de los estudiantes que deben disfrutar de buenas condiciones para facilitar su formación; responsables y apasionados en nuestras tareas docentes; cumplidores de los compromisos que hemos asumido con sectores de la población que participen en nuestros programas y con la sociedad general; creadores de iniciativas serias en los procesos de solución de los problemas nacionales”.

Camacho, fundador y exdirector del Centro de Investigaciones Sociales, expuso el contexto histórico nacional de principios de los años 70 y propuso como tesis de su conferencia que el Tercer Congreso Universitario fue el producto de un vigoroso movimiento de defensa de la autonomía universitaria, con participación de toda la comunidad universitaria y de todas las expresiones ideológicas. “Sus resultados, plasmados en el Estatuto Orgánico, fueron de avanzada y continúan vigentes”, recalcó.

NO A LA INJERENCIA

Según Camacho, a finales de los años 60 y principios de los 70, la sociedad costarricense se caracterizaba por un dinámico ambiente de discusión política e ideológica y, en la UCR, confluían las más variadas corrientes de pensamiento, de las cuales se expresaban con mayor fuerza las más críticas y cuestionadoras. Los grupos de poder económico se sentían amenazados y propugnaron un mayor control. Eso provocó que el Gobierno de entonces, presidido por José Figueres Ferrer, “desarrollara presiones consistentes en anunciar condicionamientos para las transferencias presupuestarias a la Universidad”.

Ante tales presiones, recordó Camacho, la comunidad universitaria respondió con la convocatoria del Tercer Congreso, con el objetivo de realizar un autoexamen institucional y renovar el rumbo de la universidad antes que permitir injerencias externas.

“En la génesis misma del Tercer Congreso, estuvo fuertemente presente la defensa de la autonomía”, afirmó Camacho ante el abarrotado auditorio de la Escuela de Estudios Generales.

El catedrático destacó que uno de los productos más interesantes del Tercer Congreso fue la integración del quehacer universitario en dos triadas: una es de recursos humanos, conformada por los académicos, estudiantes y administrativos, y la otra es funcional: docencia, investigación y acción social.

El catedrático, también, advirtió acerca de los cuidados que debe tener la Universidad a la hora de recibir recursos financieros de cooperación externa, para que estos no condicionen el quehacer ni la investigación universitaria; y recomendó “prudencia y parsimonia” cuando nuevos congresos universitarios proponen cambios en los principios, propósitos y funciones de la Universidad.

La Semana de la Autonomía Universitaria recuerda un incidente ocurrido el 12 de abril de 2010, cuando agentes policiales y judiciales ingresaron sin autorización al campus Rodrigo Facio. En esta ocasión, la conmemoración incluyó conferencias, exposiciones y conciertos en todas las sedes y recintos de la UCR y concluyó con un concierto de la Orquesta Sinfónica de la UCR en el Teatro Nacional.

 


Un Congreso trascendente

Mesa directiva del Tercer Congreso Universitario: el secretario general, Daniel Camacho; el presidente, Sherman Thomas, y uno de los relatores generales, Mario Vargas.

El Tercer Congreso Universitario, iniciado en 1971, definió la estructura, principios propósitos y funciones de la Universidad de Costa Rica, que en gran parte siguen vigentes 40 años después. Los acuerdos del congreso fueron plasmados en forma casi literal en el Estatuto Orgánico de la Universidad de Costa Rica aprobado en 1974.

Un suplemento especial, publicado en UNIVERSIDAD el 1 de abril de 1974, divulgó el nuevo estatuto y explicaba los principales cambios.

En su declaración de principios, el estatuto estableció que “el propósito de la Universidad de Costa Rica es obtener las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común, mediante una política dirigida a la consecución de una verdadera justicia social, el desarrollo integral, la libertad plena y la total independencia de nuestro pueblo”.

El reporte daba cuenta de la creación de una estructura con cinco vicerrectorías: Docencia, Investigación, Acción Social, Vida Estudiantil y Administración; cinco áreas: Artes y Letras, Ciencias básicas, Ciencias sociales, Ingeniería y Arquitectura, y Salud; así como siete facultades: Letras, Bellas Artes, Ciencias, Agronomía, Ingeniería y Arquitectura, y Ciencias Económicas.

El estatuto, asimismo, creó el Tribunal Universitario “para conocer y resolver los asuntos administrativos y electorales”, la Oficina de Asuntos Internacionales y la Contraloría Universitaria, y consideró a la acción social como un eje transversal de todo el quehacer universitario.


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