Para la UCR es una prioridad reducir la obesidad

La Oficina de Bienestar y Salud impulsa una alternativa al problema de obesidad en la comunidad universitaria.

Combatir la creciente obesidad entre la población de la Universidad de Costa Rica (UCR) es una misión a la cual está abocada desde el año pasado la Oficina de Bienestar y Salud (OBS).

El proyecto “Manejo integral de la obesidad” −también llamado “Proyecto O”− corresponde a un trabajo en conjunto entre unidades las áreas de Psicología y la Unidad de Promoción de la Salud, que surgió ante la necesidad de buscar algún tipo de tratamiento alternativo para la obesidad.

Dicha iniciativa arranca en una época en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera este problema como una enfermedad, asociada a patologías diversas, entre ellas hipertensión arterial, diabetes y males coronarios.

El Proyecto O, de carácter investigativo y dirigido tanto a estudiantes como personal universitario, está a cargo de cuatro profesionales en salud: la médica Ana Felicia Solano Arguedas, la psicóloga Cristina Garita, la nutricionista Ana Yancy Zúñiga y el preparador físico y experto en recreación Juan Manuel Camacho.

“Mediante un análisis, nos dimos cuenta de que la obesidad en estos momentos es una de las problemáticas más importantes, preocupantes y alarmantes que se tienen; es una realidad que se vive a nivel mundial, nacional, y universitario. Se ve cómo cada vez más estudiantes tienen problemas no solo de sobrepeso sino de obesidad, al igual que gran cantidad de funcionarios; con ella se da toda una serie de problemáticas relacionadas con hipertensión arterial, diabetes y demás. Consideramos que esa era una muy importante problemática y que se podía trabajar a lo interno de la comunidad”, expresó la médica Solano.

OBJETIVO

De acuerdo con Solano, el programa tiene como objetivo −más allá de la pérdida de peso, que es una meta que busca la mayoría de programas asociados a la obesidad− brindar los conocimientos y las herramientas necesarias para que los participantes puedan cambiar sus actitudes y sus malos hábitos −como el sedentarismo y la mala alimentación−, que pongan en práctica lo aprendido para crear hábitos saludables permanentes en el tiempo y, así, mejorar la calidad de vida.

“En este caso, es perder peso y mantenerse sin aumentar, porque ya aprendiste cómo comer bien, cómo hacer actividad física; lo incorporaste a tu día a día, y por ello se vuelve parte de tu rutina diaria. Hacia eso vamos enfocados”, dijo Solano.

Agregó que las temáticas son abarcadas de forma integral a lo largo del año: nutrición, actividad física, aspectos médicos de fisiología y metabolismo, y la parte psicológica, pues “la salud es algo integral. No se puede ver una parte aislada de la otra, porque lo que afecta a una afecta a las otras”.

Respecto del tratamiento físico que se da, se hacen sesiones de una hora y veinte minutos cada una, tres veces por semana, a cargo de estudiantes de la carrera de Ciencias del Movimiento Humano.

En materia de nutrición, los participantes aprenden cómo preparar y cocinar distintas recetas saludables, fáciles, rápidas y accesibles en lo económico. También aprenden a leer etiquetas, para determinar las propiedades de los alimentos que están adquiriendo.

Cristina Garita, encargada del área psicológica del proyecto, explicó que “el componente psicológico es fundamental en el tema de obesidad y, a pesar de ello, los programas tradicionales tienden a hacer énfasis en la alimentación y el ejercicio físico, únicamente”.

Garita comentó que “el Proyecto O ha sido muy rico en ese sentido, pues hemos podido profundizar en causas emocionales, estas hacen que a una persona que tenga hábitos alimenticios no saludables no sólo le provoca obesidad, sino también otros trastornos alimenticios como la anorexia”.

Cabe recordar que el proyecto, que ya va por su segunda edición, surgió en el 2012, con la organización de un convivio con posibles participantes, e inició formalmente en el 2014.

“La primera edición fue bastante exitosa. A los participantes se les ve un antes y un después. Ahora se les ve mucho más felices, más activos y con una mejor calidad de vida”, destacó la médica Solano.

En cuanto al proceso, la Oficina de Bienestar y Salud manda una invitación los dos primeros meses del año a toda la comunidad universitaria. Los participantes deben cumplir con algunos requisitos, tales como: ser funcionario o estudiante de la UCR, poseer un índice de masa corporal mayor o igual a 30 y poseer alguna enfermedad cardiometabólica crónica no transmisible o trastornos de depresión.

Posteriormente se entrevista a los inscritos y se valoran y delimitan los candidatos, esto con el fin de trabajar personalmente con los participantes, de acuerdo con la metodología del programa. En promedio, se trabaja con estas personas de nueve meses a un año.

Para más información, puede acceder a la página http://www.ups.ucr.ac.cr/ProyectO.html, o bien, visitar la OBS, situada diagonal a la Biblioteca Luis Demetrio Tinoco.

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