Amar sí, pero…

Amar sí, ¿pero qué es amar? Amar es comunicación entre dos o más seres humanos. Por eso amar no es sólo amar a una pareja.

Amar sí, ¿pero qué es amar? Amar es comunicación entre dos o más seres humanos. Por eso amar no es sólo amar a una pareja. Se puede amar a los padres, a los hermanos, a quienes te rodean, a tu pareja, a sí mismo, o incluso a Dios (ente sumo, porque es inmaterial y alejado de lo estrictamente sensorial), o también se puede amar a las plantas, a los animales, al Universo.

Amar sí. ¿Pero para qué amar? Amar porque no se puede vivir desde sí mismo o sólo para sí mismo. El solipsismo es una manera de vida poco probable porque es poco garantizado que alguien haya podido vivir aislado del universo y seguir viviendo. Se necesita de quienes asisten a la madre en el parto, de quien limpia al recién nacido de sus secreciones y meconio, se necesita la asistencia de quien haga posible la leche al crío, se necesita de quienes tejen las mantas para abrigarse, séase bebé, niño, adulto o anciano; se necesita de quien te enseñe la cultura y las mínimas normas de socialización; se necesita del médico, del farmacéutico, del zapatero y de quien limpia las carreteras y recoge los desechos que llamamos la basura de todos los días. El amor necesita de expresarse, porque la comunicación de dos o más personas tiene su cumbre en la necesidad de manifestarnos el afecto más allá de la presencia física, más allá de las acciones accidentales y de las palabras. Se ama a alguien porque duele no amarle. Se ama a alguien porque es insoportable no amarlo.

Amar sí. ¿Pero a qué costo? El amor no mide costos. No tiene tarifas ni montos estipulados. Pero si indiscutiblemente el amor no tiene condiciones sí tiene dignidad: no hay amor cuando la dignidad es pisoteada. Si quien ama padece sufrimiento y es atraicionado por la persona que ama, el amor no debe ser confundido con ejercicio del sadismo, masoquismo y empalamiento espiritual. El amor tiene dignidad, porque el amor dignifica a quien lo recibe y a quien lo ofrece. No puede haber dignificación cuando quien ama es dañado en sus cualidades humanas, por eso ese tipo de amor es una patología del amor.

Amar sí. ¿Pero qué amar? No es qué amar, se trata de a quién amar. Si amas la apariencia de una persona, su cuerpo, su figura, sus gestos, sus palabras… estás amando lo pasajero, todas esas cosas duran un presente que no tardará en pasar. Amar los cuerpos y lo que físicamente vemos de ellos es garantía para que el amor, como mariposa, cambie de flor cuando esta se marchite. Si amas el alma del otro, de tu pareja por ejemplo, tarde o temprano conectarás con su alma, con su realidad invisible, que sigue ahí aunque envejezca el cuerpo y cambie el timbre de voz y la dimensión del cuerpo, y será tan fácil que aunque exista la separación de los cuerpos se establezca la relación de los espíritus.

Infeliz será quien sólo ama los cuerpos, las medidas, las formas y las apariencias. La muerte TODO eso se lo llevará… Si amas a las almas… las volverás a encontrar.

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