Gaza y Guernica en el corazón

En esta última entrega nos referiremos a la salida de fondo que reivindicamos para el sangriento y prolongado  conflicto en el Medio Oriente, que

En esta última entrega nos referiremos a la salida de fondo que reivindicamos para el sangriento y prolongado  conflicto en el Medio Oriente, que se sintetiza en la consigna: por una Palestina  laica, democrática y no racista.

El sionismo  justifica sus atrocidades con el argumento de que Hamás no reconoce al Estado de Israel y proclama el objetivo de su destrucción. Hamás, que gobierna Gaza, por su parte, se niega a un cese al fuego, a menos que se garanticen condiciones mínimas de existencia digna para la población de Gaza, tal como el cese al bloqueo y la apertura de la frontera con Egipto. Creemos correctas esas condiciones mínimas, porque sino la tregua o el cese al fuego será muy efímero, como lo demuestra el hecho de que apenas en el 2008 ocurrió la embestida precedente de Israel contra Gaza.

De nuestra parte, pensamos que la solución definitiva de este largo y sangriento conflicto es reconstituir en todo el territorio en disputa una Palestina laica, democrática, no racista, en la que puedan convivir con igualdad de derechos civiles, políticos  y sociales, musulmanes, judíos, cristianos, ateos y cualquier otro de sus  habitantes, independientemente de su credo, filiación política, cultura y cualquier criterio racial. A fin de cuentas, para nosotras y nosotros la única raza que existe es la raza humana.

¿Será posible concretar esa consigna algún día? Muchos responden con escepticismo.

Pero hay que resaltar que el movimiento de los pueblos del  mundo contra la masacre en Gaza se fortalece día a día, incluso en el corazón mismo de Israel, con el aumento de los objetores de consciencia que se niegan a servir en el Ejercito sionista y las marchas pacifistas en Haifa y en las antiguas fronteras, que datan de la partición de Palestina impuesta por la ONU en el 48. Cisjordania está en ebullición, así como los países árabes, desde Turquía y la península arábiga, hasta el Magreb. Las movilizaciones en Estados Unidos son masivas en Nueva York y en Chicago, recordando la magnitud del vasto movimiento contra la guerra de EEUU contra Irak.  En Londres, Madrid, Roma, Estocolmo, Berlín, las movilizaciones son también multitudinarias. En París el 20 y 21 de julio  se armaron  barricadas y enfrentamientos con la policía, contra el gobierno, diz que «socialista», de Hollande que ha prohibido manifestarse en apoyo a Palestina. En Cachemira, la India, a pesar de la represión del gobierno que ha cobrado ya una víctima mortal entre las y los manifestantes, no cesan las acciones solidarias con Gaza.
Por lo tanto, podemos soñar y bregar, para que -a la larga- la ofensiva en Gaza sea el inicio del fin  del sionismo. ¿Por qué no?  Cada vez más los pueblos del mundo abren los ojos, y se desnuda la manipulación y  las mentiras del sionismo, expresadas por  las cadenas televisivas norteamericanas como CNN y FOX, pintando a Israel como una “democracia” y a los pueblo árabes en sus conjunto y su resistencia, como “terroristas”.

Además,  en términos de la experiencia histórica, tenemos razones de sobra para ser optimistas con respecto al anhelo de sepultar al sionismo genocida.  La humanidad derrotó la carnicería nazifacista en la segunda guerra mundial, cuyas hordas empezaron a recular -a sangre y fuego- desde la batalla de Stalingrado, bajo los embates del Ejército Rojo y con la ayuda de la resistencia popular guerrillera en toda Europa. La humanidad sepultó al odioso apartheid sudafricano, con la heroica resistencia negra panafricana y la solidaridad de los pueblos del mundo. En 1975 el pequeño pueblo de Viet Nam derrotó a los EEUU, la potencia militar más grande de la historia.

Hoy, la humanidad, en las calles de todos los países, movilizándose activamente y boicoteando al capital y al cartel yanki-sionista de Wall Street, puede en esta ocasión, también, marcar la diferencia, a condición de que derrotemos, entre todas y todos,  la indiferencia. Esa fuerza global de los pueblos del planeta, más la heroica resistencia palestina en Gaza, Cisjordania, Jerusalén, Haifa, Tel Aviv,  Líbano, Jordania, Egipto, Siria, puede y debe también empezar a enterrar para siempre al sionismo genocida. Que resuene en todo el mundo el clamor: ¡Boicot a Israel! ¡Exijamos a todos los gobiernos la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel! ¡Juicio y castigo a los genocidas sionistas! ¡Netanyahu y Simon Perez son criminales de lesa humanidad! ¡Viva la autodefensa palestina! ¡Gaza somos todas y todos!

 

 

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