A 100 días de mandato presidencial: Chinchilla no termina de desmarcarse del gobierno de Arias

Bajo una línea muy delgada entre el continuismo y el cambio, el gobierno de Laura Chinchilla al parecer aún no encuentra su rumbo. Al

En ciertos temas se ha mostrado el continuismo, pero en otros el matiz ha sido diferente.

Bajo una línea muy delgada entre el continuismo y el cambio, el gobierno de Laura Chinchilla al parecer aún no encuentra su rumbo. Al cumplir 100 días, su  administración se ha caracterizado por una extraña y torpe descoordinación con su gabinete y los demás poderes, pocas decisiones firmes y una clara separación con ciertos sectores, como las universidades estatales y una mayor cercanía con la Iglesia Católica.

El tema de la mina en Crucitas es señalado como uno de los puntos culminantes para definir si este gobierno legislará a favor del pueblo o si seguirá el camino trazado por el exmandatario Óscar Arias Sánchez, así como el avance en materia de seguridad, las relaciones con la Iglesia, el desarrollo de la Red de Cuido y otras propuestas que fueron la punta de lanza en su campaña electoral.

Así lo expresaron a UNIVERSIDAD una serie de expertos y personalidades del mundo  político costarricense, quienes hicieron un balance entre los puntos en que la presidenta Chinchilla ha mantenido las políticas establecidas por Óscar Arias y aquellos en que se ha distanciado un poco para tratar de darle su propia tonalidad. 

De acuerdo con el analista político Víctor Ramírez, al pertenecer Laura Chinchilla en forma directa al gobierno de Arias como su vicepresidenta, recibió una herencia mucho más fuerte de la que han tenido otros gobernantes; tal es el caso de José Figueres con Daniel Oduber, el mismo Óscar Arias, hace veinte años, con Luis Alberto Monge o Abel Pacheco al recibir la banda por parte de Miguel Ángel Rodríguez; por lo que se ve obligada con un mayor peso a darle continuidad.

“En este caso el traspaso de poderes es distinto y el espíritu de continuidad es mayor;  pero a la vez, Chinchilla se ve obligada a desligarse de algunas líneas. Un ejemplo claro fue el paronazo en seco que le dio a Rodrigo Arias, cuando él hizo públicas y evidentes sus aspiraciones para la próxima presidencia”, detalló Ramírez.

No obstante, parte de la herencia que recibió Chinchilla del gobierno anterior se ha vuelto en su contra y hace evidente que no hay línea de mando, por lo que algunos de sus jerarcas imponen sus decisiones, sin consultarle antes.
La situación más notoria ha sido la orden que giró la ministra de Salud, María Luisa Ávila, de cerrar la Asamblea Legislativa por las malas condiciones del edificio donde se albergan los diputados.

Para Ramírez, este es un tema en el cual la Presidenta se diferencia de Óscar Arias, quien fue muy dominante y no permitía que ni ministerios, ni Sala Constitucional, Tribunal Supremo de Elecciones o cualquier otro órgano, emitiera resoluciones sin consultarle previamente.

“La torpe descoordinación que se evidencia entre Chinchilla y su gabinete, lo hace a uno preguntarse a qué obedece. La actitud de la ministra (Ávila) ha sido intransigente, pues las malas condiciones del edificio del Congreso no son responsabilidad de los diputados actuales, sino que ha sido todo un proceso de imprevisión de muchos años, que debe ser resuelto, pero bajo criterios lógicos y viables”, comentó el experto.

Sobre este tema coincidió el diputado socialcristiano Luis Fishman, quien cuestionó la forma en que la ministra produjo un obvio enfrentamiento entre dos poderes de la República, sin estar amparada por la Presidenta, hecho que pone en evidencia la falta de coordinación que hay a lo interno.

“La Presidenta tiene el poder de ejercer su autoridad si las personas se le salen del canasto por atender otras líneas o por las razones que sean; lo que tiene que hacer es quitarlas. Quien está al mando de un país debe tener la valentía para exigir a quienes le acompañan que hagan las cosas congruentemente con sus políticas de gobierno”, dijo Fishman.

BAJO LA MISMA LÍNEA

Por otro lado, en materia ecológica hay una fuerte ambivalencia, pues no hay duda que con el decreto que se firmó el primer día de gobierno para paralizar la explotación de minería a cielo abierto, el país vio una estela de esperanza. Pero, la iniciativa dejaba de lado la gran herencia de Arias: la mina en Crucitas.

Según el abogado ambientalista, Álvaro Sagot, el cisma ambiental del gobierno Arias Sánchez mantiene la misma situación, pues ese decreto firmado por Chinchilla prohibía únicamente la minería metálica referente al oro. “¿Por qué dejó abierta la posibilidad de que se realicen megaproyectos -por ejemplo de cobre o uranio-, cuando estaba pregonando un cambio radical en esta materia?”, preguntó.

Tampoco ha habido diferencia en cuanto a la ley que establece el agua como un derecho humano, ya que al proyecto se le ha venido dando largas y trabas constantes.

Otra de sus preocupaciones es la modificación que ha sufrido la Secretaría Técnica  Nacional Ambiental (SETENA) desde el gobierno de Arias, a la cual se ha pretendido desregularizar y simplificar sus trámites, hasta dejarle a Chinchilla un ente con poco personal, bajos recursos y una participación más política que técnica.

A esto sumó el preocupante estado del Tribunal Ambiental Administrativo, al cual se la han querido limitar sus potestades, de forma que pase a ser una oficina maniatada, con la mínima fuerza para juzgar situaciones que afecten el ambiente, con salarios poco competitivos para sus funcionarios e imposibilidad para actuar de manera sancionatoria y preventiva.

“Me preocupa que estamos hablando de macrotemas que repercuten en la sociedad actual y las generaciones futuras, y no vemos acciones concretas para desviarse de la línea arista; por el contrario, se nota un gobierno de Liberación Nacional basado en el continuismo y entregado al lado oscuro”, lamentó Sagot.

Otra área en que se nota con claridad el continuismo de Laura Chinchilla es el déficit fiscal, dado que aunque la Presidenta recibió un país con números rojos, no se atrevió a decirlo públicamente para evitar un eventual conflicto entre ella y los Arias.

Así lo afirmó Víctor Ramírez, quien además considera que al pasar las semanas este déficit ha sido cada vez más evidente y ha obligado a la Presidenta a expresar de forma más abierta que recibió las arcas vacías.

Para el excandidato presidencial y exdiputado José Miguel Corrales, otra de las líneas que ha seguido esta administración ha sido la lista de pedidos, para que naciones como China le resuelvan los problemas al país.

“Me he sentido muy triste y preocupado al ver cómo le piden a China terminar la carretera a Río Frío y Limón. ¿Cuándo dejaremos esa fea costumbre de pedir?”, dijo Corrales.

CON OTROS OJOS

Ante las similitudes con el gobierno de Óscar Arias, la presidenta Laura Chinchilla da muestras de querer un cambio en ciertas áreas, según lo percibe el analista Ramírez, quien aseguró que dejando por fuera Crucitas, es probable que esta administración dé una impronta mayor, con sello verde.

Piensa que habrá un manejo más transparente de la gestión pública, menos secretista con respecto al anterior gobierno, en vista de que ella ha dado muestras de tener una actitud abierta a la rendición de cuentas y al control del pueblo.
“Debemos recordar que ella recibió una situación fiscal compleja a diferencia de Óscar Arias, que tenía las manos llenas. Pero quien la conoce un poco, sabe que ella es una mujer muy agradable desde el punto de las relaciones humanas y aunque es obvio el peso del gobierno anterior, ha hecho esfuerzos importantes para darle un giro a su administración”.

Otra área en la que considera que la Presidenta ha roto la línea arista es en materia de seguridad; sobre todo porque su ministro José María Tijerino anunció a todos los costarricenses que había heredado un ministerio en deplorables condiciones.

No obstante, el diputado socialcristiano, Luis Fishman, advierte que es urgente que el gobierno de Chinchilla comience a trabajar en seguridad, ya que entre sus prioridades estaba el desarrollo de esta temática y hasta la fecha no se han visto planteamientos concretos.

Asimismo, la relación con la Iglesia Católica, en definitiva ha dado un giro de 180 grados, pues Chinchilla no solo ha estado más cerca de esta, sino que se denominó fiel creyente y seguidora; tanto, que el pasado 2 de agosto, caminó al lado de los romeros hacia la Basílica de los Ángeles, en Cartago.

“En este aspecto Óscar Arias mantuvo tensas relaciones e incluso enfrentamientos con la Iglesia; hasta envío una carta al Papa para que quitara de los pecados a los anticonceptivos. Por su parte, la Presidenta ha mejorado enormemente las relaciones”.

Mientras tanto, en un contexto más negativo, las relaciones con las universidades públicas han ido en franco deterioro y en este tema no se ve una gobernante decidida, a pesar de que estos centros de educación superior –de donde ella es graduada- han contribuido por años tanto a la formación de sectores de bajos recursos, como a los de mayores niveles económicos y sociales.

 “Las relaciones con la educación superior universitaria las veo deteriorándose a pasos agigantados, tanto por el ingreso de policías al campus universitario, como con los problemas de finanzas que enfrentan las universidades.

Tampoco ha hecho grandes esfuerzos en materia de relaciones exteriores, pues mientras en el mundo se debate  sobre cosas de gran calibre, Costa Rica no ha desarrollado una política clara en esta materia; incluso estamos al borde una guerra con Nicaragua y la Presidenta no genera soluciones”, advirtió José Miguel Corrales.

POCA GLORIA

Para el diputado Luis Fishman, la presidenta Chinchilla ha pasado estos 100 días sin pena ni gloria, y queda debiendo planteamientos en materia de seguridad, y reforma tributaria; no se ve que arranque la Red de Cuido y tampoco otros proyectos que cuentan con un fuerte apoyo en la Asamblea Legislativa.

“Todavía no podemos decir si se separó o no de la línea de Óscar Arias, pues no hemos visto mayores señales de propuestas; de hecho creo que el país se ha venido gobernando de acuerdo a los vientos que soplan. Hay una gran descoordinación entre la fracción y el propio gobierno; ha faltado liderazgo y no se vislumbra ningún proyecto trascendente”, reclamó Fishman.

Las relaciones con su propia fracción y otras entidades de gobierno no se ven claramente definidas, ya que se presentan proyectos como el tema del agua o de los porteadores, y sus diputados no conocen el fondo de las propuestas, agregó.

Sobre esta temática tan compleja, hay quienes expresan que el número de diputados afines a la Presidenta son pocos y que responden más a la línea arista, aunque en la última asamblea del PLN se evidenció que esto no es tan cierto.

“Rodrigo Arias estaba convencido de que iba a salir todo de acuerdo a lo que habían planeado, pero conforme avanzó la asamblea, comenzaron a perder sus fichas, por lo que rompió el quórum.  Esto demuestra que las lealtades sumisas las tuvo Óscar Arias con su fracción, pero hoy no existen”, indicó Víctor Ramírez.

Aunque es muy poco el tiempo para decir si el gobierno será bueno o malo, lo cierto del caso es que la frase que Óscar Arias dijo al entregarle el poder a Chinchilla: “la mesa está servida” -haciendo referencia a que solamente le correspondería ejecutar los planes preestablecidos-, no puede estar más lejos de la realidad y le queda a la Presidenta toda una tarea de desarrollar proyectos importantes que marquen la diferencia.


Sectores opinan


Heidy Murillo, de UNOVIDA. “En materia ambiental las cosas siguen igual. Por ejemplo, hemos insistido desde inicios del gobierno en dialogar sobre el ordenamiento territorial y el decreto del Anillo de Contención, pero no hemos visto resultados positivos. Tampoco hay un abordaje a la problemática de la piña, ni en cuanto a la ley de marinas,  y aunque la Presidenta ha abierto algunos espacios, éstos son todavía muy reducidos.

En materia de electricidad el rumbo es muy claro con el impulso de la Ley General de Electricidad, iniciativa innecesaria a mi criterio. Con el decreto de moratoria minera vemos que los esfuerzos son insuficientes. Sobre propiedad intelectual no hemos visto que se aleje de lo que ya está hecho, hay decretos inconstitucionales que modifican la ley de biodiversidad y siguen vivos; vemos que en este tema Chinchilla no se ha atrevido a derogarlos o incluso puede que no conozca ni siquiera la problemática.

Mantenemos la expectativa sobre lo que hará con la SETENA, con el reglamento para la agricultura orgánica, la Ley de Recurso Hídrico y por supuesto con Crucitas, pues lo que hemos notado es que ella y su gente están bastante escasos de información sobre este grave concesión”.

Edgar Morales, de la Central Social Juanito Mora. “En primer lugar hay que plantear que Laura Chinchilla no ha encontrado la conducción del Gobierno. Hay un desorden en los niveles institucionales; cada quien hace lo suyo; eso sí, dentro del marco de las políticas neoliberales y privatizadoras.

No hay una política de salarios diferente a la de Óscar Arias, el tema agropecuario sigue igual, estamos sin iniciativas para el desarrollo de empleo y no hay propuestas en materia de seguridad, solamente traer a 13.000 militares norteamericanos con el timo de combatir el narcotráfico.
No tenemos una política ambiental, pues el decreto que firmó Chinchilla el primer día de su gobierno queda en deuda con la gente, ya que permite que Crucitas siga adelante.  No hemos visto a una Presidenta firme. Hay un hueco de ¢1000 millones en las arcas públicas y se niega a hacer una reforma tributaria, para que los ricos paguen los impuestos que verdaderamente les corresponde. Es un continuismo en materia de apostolados neoliberales”.

Flora Fernández, de Costa Rica Solidaria. “Creo, lamentablemente, que cada vez vamos peor. Yo creí que Jannina del Vecchio era la peor ministra de Seguridad, pero ahora nos encontramos con un ministro que le gana.

Todas las promesas de esa preciosa campaña de gobierno, que incluía la Red de Cuido, el aumento de la seguridad con más policías, el desarrollo de EBAIS, más médicos especialistas, más recursos para las universidades públicas y trabajo digno para los jóvenes, se quedaron olvidadas. Y en su primer día de gobierno firma un decreto contra la minería, que nos hizo dudar -a quienes estuvimos en su contra- de que tal vez no seguiría la línea de los Arias, sino que le daría a su administración un sello personal de mujer. Pero, ese decreto fue letra muerta en el papel, pues deja por fuera a Crucitas e incluso sale su vicepresidente diciendo que este tema es intocable, asegurando sin ningún estudio previo que tendrían que pagar una indemnización de $1.700 millones de eliminarse la concesión, cuando todo el proceso productivo de la empresa generaría $845 millones. Es decir, sin trabajar siquiera en la mina, les duplicarían las ganancias. Creo que este gobierno es una continuación empeorada de los Arias.


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